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Novedades literarias Reseñas de libros

#Novedadliteraria y #reseñadelibro Caras ocultas de @JackieWeger

Hola a todos:

Como sabéis, los viernes os traigo nuevos autores y/o libros. Como estos días ando publicando mi nueva novela los martes, decidí aprovechar un viernes para combinar una novedad literaria con mi reseña. La autora, Jackie Weger me pidió que le echara un vistazo a su novela ya que tenía algunos problemas con el formato (ella lleva años publicando novelas románticas en inglés con mucho éxito) y cuando me dijo que la había publicado, decidí traérosla.

Caras Ocultas de Jackie Weger

Caras Ocultas de Jackie Weger
Caras Ocultas de Jackie Weger

Descripción:

Luchando por sobreponerse a la tristeza causada por la muerte de su madre y completamente sola por primera vez en su vida, Felicia Bennington se asusta cuando descubre que han entrado a robar en su apartamento. Su único anhelo es que su vida vuelva a la normalidad. Pero el destino está en su contra. Felicia acusa a su nuevo vecino —Harry Pritchard, ex-policía y el tío más sexy que ha visto nunca—, del robo. Cuando Harry parecía dispuesto a perdonarle la falsa acusación, el pasado de su madre se interpone, con una citación a juicio que ella no se atreve a ignorar. Harry puede ayudar a Felicia a encontrar a su hermano gemelo, del que no sabía nada, y también al ladrón que invadió su casa. Pero a cambio quiere a Felicia. Puede que el precio sea demasiado alto.

Mi reseña:

No soy una lectora ávida de romances, aunque de un tiempo a esta parte me he leído bastantes, y muy variados. Caras Ocultas combina el romance (un nuevo inquilino se muda al edificio de apartamentos de Felicia y a pesar de los continuos malentendidos y la falta de confianza de Felicia en las típicas historias románticas, no puede negar su interés por Harry), con la intriga. O con varias intrigas. Alguien ha entrado en el apartamento de Felicia, pero no falta nada. Más curioso todavía, el intruso sigue invadiendo su casa, pero a veces hace cosas muy extrañas, como ordenar las cosas y lavar los platos. Y Felicia, cuya madre murió hace poco, descubre inesperados secretos de familia.

El edifico donde viven Harry y Felicia se convierte en otro protagonista, y todos los personajes secundarios (los vecinos, la madre de Harry, la mejor amiga de Felicia) crean un inolvidable catálogo de historias y situaciones entrañables y divertidas. Discusiones sobre el destino, desfiles de carrozas, situaciones pseudo-románticas que salen desastrosamente mal, crímenes antiguos pero no olvidados, el pasado que sigue presente e interfiriendo en la vida de todos…

La historia romántica vive sus momentos difíciles (de hecho considerando las personalidades de los dos protagonistas, no hay duda de que la relación nunca será fácil, pero tampoco aburrida), pero las dificultades no se limitan a la relación entre Felicia y Harry. En la pequeña comunidad formada por los vecinos del edificio, no todo es armonía y felicidad. Complejas relaciones familiares, egoísmo, avaricia, enfermedades mentales y violencia también juegan un papel importante en la historia, que se mueve a buen ritmo y no da opción al aburrimiento.

De lectura fácil, dinámica, con personajes de todas las edades, y tratando temas como las relaciones familiares, el amor y el sexo en la tercera edad, los secretos, la discapacidad física, os la recomiendo si queréis pasar un buen rato con un romance diferente.

Enlaces:

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Y si os apetece leeros un poco del libro:

Muchas gracias a Jackie por su novela, a vosotros, por leer, y si os ha interesado, dadle al me gusta, comentad, compartid y haced CLIC!

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Book reviews New books

#Newbook and #bookreview Beside Myself by @A_B_Morgan. What Makes Us Who We Are?

Hi all:

On Fridays I normally bring you new books, but as I’m sharing my book on Tuesdays, I decided to take the opportunity and combine a new book (it was only published on 14th January) with my own review of the book.

Beside Myself by Ann Morgan 

beside myself by Ann Morgan
beside myself by Ann Morgan

Description:

Helen and Ellie are identical twins – like two peas in a pod, everyone says.

The girls know this isn’t true, though: Helen is the leader and Ellie the follower.

Until they decide to swap places: just for fun, and just for one day.

But Ellie refuses to swap back…

And so begins a nightmare from which Helen cannot wake up. Her toys, her clothes, her friends, her glowing record at school, the favour of her mother and the future she had dreamed of are all gone to a sister who blossoms in the approval that used to belong to Helen. And as the years pass, she loses not only her memory of that day but also herself – until eventually only ‘Smudge’ is left.

Twenty-five years later, Smudge receives a call from out of the blue. It threatens to pull her back into her sister’s dangerous orbit, but if this is her only chance to face the past, how can she resist?

Beside Myself is a compulsive and darkly brilliant psychological drama about family and identity – what makes us who we are and how very fragile it can be.

My review:

Thanks to Net Galley and to Bloomsbury for providing me a copy of this novel in exchange for an honest review.

Beside Myself is a complex story of swapped identities. Two identical twins, Helen and Ellie, swap places, as a game, when they’re only six years old, and they never go back again to their original identities. Helen, the cleverer one, who used to bully her sister, becomes the clumsy one, with no friends, and the scapegoat and victim, and Ellie, becomes a new version of Helen. The novel questions what makes us who we are. Our names? The preconceived ideas others have from us? What we ourselves come to believe?

The story is dark and the way it is written adds to its harshness and to its subjectivity. The chapters alternate between two time frames, one the present of the story, told in the third person, and the other one told chronologically from the time of the swap, initially in the first person, and then, after an incident that makes Helen (now Ellie) dissociate from herself, in the second person. There is little doubt of who is telling the story (apart from perhaps at the very beginning, when Helen is in a state of utter abjection and discovers that her sister is in hospital, in a coma), and we get to live from inside of the protagonist’s head, and see from her point of view, the psychological states she goes through. We share in the character’s experiences, including her anger, confusion and her feelings of powerlessness. We experience the abuse, humiliation, rape, illusions and also her disappointments and dashed hopes. People consistently let her down and she feels trapped in a life and a fate that is not her own, although she has contributed to it. She’s become to embody the monster of her tattoo.

The book works well as a vivid portrayal of a complex mind confronted with an impossible situation, although some of the details of the story call for a degree of suspension of disbelief (and of course the story is subjectively narrated from the point of view of the one character and the reader can’t but wonder at times with her, if she might not have imagined the whole thing). I’m not sure if what happens at the hospital with her sister is to be taken literally (as it is medically not possible) but it is more important what Helen thinks and where that takes her. Considering the general tone of the novel, the ending is satisfying as it provides answers to many of the doubts and questions that plague the novel, and it also shows us the protagonist taking charge of her own life.

This novel is an uncomfortable read but a gripping one, and a novel that nobody will forget in a hurry. It is sure to take readers to places they have never been and they don’t want to be. And that’s one of the roles of good literature.

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It’s also available in audio, paperback and hardback formats.

And just in case you want to check a preview:

Thanks so much to Bloomsbury, Ann Morgan and Net Galley for the novel, thanks to all of you for reading, and I hope you like, share, comment and CLICK!

 

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book promo Muestra de escritura

#GRATIS Capítulo 3 Una vez psiquiatra…Los inicios Y promoción

Hola a todos:

Lo prometido es deuda y hoy os traigo el capítulo 3 de la precuela de Una vez psiquiatra…

Una vez psiquiatra. Los inicios. Olga Núñez Miret. Portada de Ernesto Valdés
Una vez psiquiatra. Los inicios. Olga Núñez Miret. Portada de Ernesto Valdés

3.     Los jugadores

Una vez fuera de la sala de reuniones, Tania se puso a llamar por teléfono. Steve le dio la mano a Mary y le dijo adiós.

Phil miró a Ryan.

—¿Qué me dices de venir a tomar algo con nosotros y quizás a comer también?

Él dudó pero finalmente se encogió de hombros y suspiró.

—Me encantaría, pero me temo que no va a poder ser. Mi hermana Romy se casa dentro de unos meses y hemos llegado al estadio de escoger menús. Su prometido está trabajando en el extranjero y ella me ha alistado para que le ofrezca asesoramiento táctico. ¡Dios sabrá por qué cree que se me da bien eso! Me ha dicho que yo represento a los maniáticos para la comida, así que si yo apruebo algo, seguramente valdrá para la gente difícil. ¡Lo que hay que aguantar!

Mary sonrió. Phil dijo:

—En ese caso me doy cuenta de que no hay ninguna esperanza. Ni Mary ni yo tenemos hermanos ni hermanas, así que no esperes que nos compadezcamos de ti ni te tengamos simpatía.

—¡Menuda suerte! Aunque no, eso no es cierto. Quiero mucho a mi hermana, aunque puede ser una pesada. Encantado de conocerte, Mary. Parece que vas a pasar algo de tiempo por aquí, así que con un poco de suerte podremos ponernos al día y hacer alguna otra cosa.

—Por supuesto.

Mary y Ryan se dieron la mano y Phil le dio una palmada en el hombro a su compañero.

—¡Buena suerte!

Después de debatir qué iban a hacer para comer de camino al apartamento de Phil, decidieron comprar algunas cosas en una deli del vecindario y comer en casa, mientras charlaban.

—Así que… ¿Sinceramente, cuál es tu opinión? —Phil le preguntó a Mary cuando se sentaron a comer.

—¿Sobre el escritor? —Phil asintió. Mary comió un poco de pan y cuando acabó de masticar miró a Phil. —Tú sabes que no tengo bola de cristal ni súper-poderes. No puedo mirar al tío y saber lo que está pensando.

—Por supuesto que lo sé. Y no sugerí que vinieses para que obtuvieses una confesión, ni nada por el estilo. Pero tengo curiosidad por saber qué opinas.

—Creo que Ryan tiene razón. Y tú también. No parece que le hayan afectado en lo más mínimos sus acciones o que le preocupe en absoluto cómo está la víctima. Puede que le preocupe lo que le pueda pasar a él, pero el bienestar del Sr. Green para nada. Le haga hecho lo que le haya hecho ese hombre, me parece cruel. Despiadado. Pero el Sr. Wright tiene algo de razón. Quizás una evaluación formal nos dé una idea más clara de todo.

Phil miró a Mary de lado.

—¿Qué?

—Tú no crees que le pase nada.

—No. Tienes razón. No creo que sufra de una enfermedad mental, no. Con respecto a su personalidad, sin comentarios.

—Pero usarás tus métodos de interrogación para averiguar la verdad.

—No soy una experta en tortura, Phil. Me limitaré a hacerle unas preguntas e intentaré establecer cuál era su estado mental en el momento del incidente. Eso es todo.

—Vale. Si tú lo dices.

Mary miró a Phil, frunciendo el ceño, y él alzó las manos gesticulando con los labios, ‘lo siento’. Al cabo de unos minutos de comer en silencio, Phil preguntó:

—Así que, ¿qué opinas de los jugadores?

—¿Los jugadores? ¿Te refieres a los empleados del bufete? —él asintió. Ella se rio. —Bueno, Tania…

—Tania no es una jugadora. Es simplemente un elemento decorativo.

—¡Phil! —Mary le dio un puñetazo de broma en el brazo.

—OK. OK. No hace falta que te pongas feminista conmigo. Ya sabes que estoy totalmente a favor de la mujer al poder, pero a Tania ni siquiera le interesa el Derecho. Sospecho que su padre debió pensar que al menos si estaba aquí no andaría por ahí metiéndose en líos y en mala compañía. ¡En serio!

Mary siguió comiendo y haciendo ver que estaba enfadada. Phil tenía mucha paciencia en cuestiones relacionadas con el trabajo, pero no toleraba que le hicieran el vacío.

—Así que, ¿qué piensas?

—¿De tus colegas?

—Sí.

—Es difícil de saber. Solo los he visto con tu jefe delante, aparte de a Ryan muy brevemente, y no me atrevería a juzgar basándome en eso. ¿Es Steve su mano derecha?

—Steve llegó a cubrir la posición de pasante al poco de que Wright montara el bufete. Han pasado por muchas cosas juntos, aunque corren ciertos rumores de que Steve estuvo envuelto en algún escándalo y es por eso por lo que no se ha independizado y creado su propio bufete, y por lo que no ha insistido en que su nombre figure al lado del de Percy.

—¿Un escándalo? —Mary miró a Phil con los ojos de par en par.

—Sí, ya sé que no lo parece. Y no tengo ni idea de qué tipo de escándalo se trata. Parece que fue hace mucho tiempo y está muy bien enterrado.

—¿Y Ryan?

—Como te dije, espera convertirse en asociado, aunque yo no estoy seguro de que vaya a encajar. Es demasiado… Bueno, es como el bufón de la corte. Siempre dando botes por aquí y por allá y diciendo lo primero que se le pasa por la cabeza. Lo mismo hace reír a alguien que se expone a que le den una buena paliza.

—A mí no me parece que sea un bufón, para nada. Creo que es un observado muy sagaz, aunque a veces no se expresa de forma adecuada, y puede que la gente no se lo tome en serio. Pero allá ellos.

—OK… Y aún no has conocido a Lance, la más reciente y lustrosa adquisición. No lleva demasiado tiempo con nosotros pero tiene la imagen y los credenciales perfectos. Y Percy se comporta como un niño con zapatos nuevos: se lo tiene que ir enseñando a todo el mundo.

—Ya veo que te cae muy bien —dijo Mary, guiñándole un ojo.

Phil se rio.

—No es él en sí, sino el efecto que le causa a la gente. Pero, de todas formas, es demasiado pronto para poder formar una opinión firme.

—Pero también habrá otra gente trabajando allí, ¿no?

—Sí, pero en otros departamentos o ejerciendo otro tipo de funciones. Puede que llegues a conocer a algunos de ellos, pero estos son los que van a estar involucrados en el caso más probablemente.

—Tengo muchas ganas de verlos a todos en acción. Y a ti también, por supuesto.

Phil sonrió y los dos recogieron la mesa.

—Y ahora, ¿qué vamos a hacer con el resto del fin de semana? —Mary preguntó.

—Podemos hacer de turistas, y hacer lo típico que se hace en Nueva York —dijo Phil. —¿Qué te parece?

—¡Una idea estupenda!

Y eso fue lo que hicieron. Se pasearon por Central Park, incluso fueron a dar un paseo en un coche de caballos, visitaron el Empire State Building y subieron a la azotea, hicieron cola en la taquilla de entradas a medio precio de Times Square y fueron a ver un musical, fueron a ver los escaparates de la Quinta Avenida…

—Es un sitio fabuloso —dijo Mary.

—Sí. A uno le entran ganas de cantar ‘New York, New York’—respondió Phil.

—No, por favor. Ya sé cómo cantas.

Phil se rio.

Una vez llegaron al apartamento de Phil, el domingo por la noche, vieron que había un mensaje en el contestador automático. Mientras Mary iba a dejar su bolso en la habitación de los invitados, Phil lo escuchó. Ella se reunió con él en la cocina.

—Era de la oficina. Parece que el cliente estará allí mañana por la mañana temprano para repasar algunos detalles y hacer el papeleo. Percy se preguntaba si podrías verlo y empezar tu valoración sobre las once de la mañana.

—Sí, no hay problema. Supongo que le contarán primero lo que vamos a hacer.

—Bueno, sí. Yo tengo que ir más temprano. Siempre tenemos una reunión a primera hora de la mañana, sobre las nueve, para hablar de los casos en los que estamos trabajando. Si no te importa esperar un rato, podrías venir conmigo.

—¿Por qué no? Me llevaré un libro.

—Eso no es ninguna sorpresa.

Si queréis poneros al día con los otros capítulos los podéis encontrar aquí:

Capítulo 1

Capítulo 2

Y por si aún no os habéis enterado, para celebrar que estoy a punto de publicar la precuela y el nuevo año Una vez psiquiatra… está en promoción especial, a solo $0.99. Aquí os dejo los detalles.
Una vez psiquiatra... de Olga Núñez Miret Portada de Ernesto Valdés                                                             Una vez psiquiatra…  Portada de Ernesto Valdés

Una vez psiquiatra…

‘Una vez psiquiatra…’ es una colección de tres historias protagonizadas por Mary, una psiquiatra y escritora. Ella está empeñada en dedicarse totalmente a su carrera literaria pero las circunstancias y sus amigos parecen conspirar para arrastrarla de nuevo al mundo de la psiquiatría.

En ‘Carne de cañón’ Mary tiene que examinar a Cain un joven Afro-Americano acusado de  incitar un motín religioso cuando declaró que oía la voz de Dios y que Dios era negro. Puede que no esté loco, pero Mary está segura de que esconde algo.

En ‘Trabajo en equipo’ Mary se ve forzada a ofrecerle terapia a Justin, un policía que se siente culpable cuando su compañero, que era también como un padre para él, es asesinado durante una investigación rutinaria. Antes de que Mary consiga desenmarañarse del caso, el caso se vuelve muy personal.

En ‘Memoria’ Mary desparece después de un incidente con Phil, que está maníaco ya que no se ha tomado la medicación. Cuando la encuentran ella ha sido víctima de un terrible crimen, pero pronto descubren que tuvo más suerte de la que se pensaban.

El epílogo nos muestra a Mary durante el juicio de su raptor y vemos cómo ha cambiado su vida. ¿Conseguirá por fin dejar la psiquiatra, o una vez psiquiatra, siempre psiquiatra?

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FREE Writing samples

#FREE Chapter 3 of Escaping Psychiatry. Beginnings #TuesdayBookBlog

Hi all:

Today, as promised, chapter 3 of Escaping Psychiatry. Beginnings. And as I’ve received and gone through the corrections by Express Editing Solutions it should be more polished now…

Escaping Psychiatry. Beginnings by Olga Núñez Miret. Cover by Ernesto Valdés
Escaping Psychiatry. Beginnings by Olga Núñez Miret. Cover by Ernesto Valdés

3.     The Players

Tania took out her phone as soon as they left the meeting room. Steve shook Mary’s hand and said goodbye.

Phil looked at Ryan. “What about coming for a drink, or perhaps lunch?”

Ryan hesitated but finally shrugged and sighed. “As much as I’d like to, I’m afraid I can’t. My sister, Romy, is getting married in a few months, and we’ve got to the stage of choosing menus. Her fiancé is away, working abroad, and she’s enlisted me to provide her with tactical support. God knows why she thinks I’d be any good at that! She’s told me I’ll represent fussy eaters, so if I approve of something, it’s likely to be OK for the difficult people. The things one has to put up with!”

Mary smiled. Phil said, “Well, I see there’s no hope then. Neither Mary nor I have siblings, so don’t expect a lot of sympathy from us.”

“Lucky you! Although no, that’s not true either. I love my sister, though she can be a pain. Nice to meet you, Mary. It seems you’ll be spending some time here, so hopefully we’ll be able to catch up and do something else.”

“Sure.”

Mary and Ryan shook hands, and Phil patted his shoulder.

“Good luck!”

After debating what to do for lunch on the way back to Phil’s apartment, they decided to buy a few things at a deli in the neighbourhood and eat at home.

“So…what did you honestly think?” Phil asked Mary after they sat down to eat.

“About the writer?” Phil nodded. Mary ate some bread and when she finished chewing, looked at Phil. “You do understand I don’t have a crystal ball or superpowers? I can’t just look at the guy and know what’s going on inside his head.”

“Of course I know that. And I didn’t suggest you come to obtain a confession or anything like that. But I’m curious to hear your opinion.”

“I think Ryan is right. And so are you. He doesn’t seem in the least affected by his actions or worried about how the victim might be. He might be worried about what could happen to him, but not about Mr Green’s well-being. Whatever that man has done to him, or he thinks he has done, it seems a bit callous.  But Mr Wright has a point. Perhaps a formal assessment would shed some light.”

Phil looked at Mary sideways.

“What?”

“You don’t believe there’s anything wrong with him.”

“No. You’re right. I don’t think he’s mentally ill, no. With regards to his personality, no comment.”

“But you will use your interrogation methods to get to the truth.”

“I’m not a torture expert, Phil. I’ll just ask him a few questions and try to see if I can establish what his state of mind was like at the time of the assault. That’s all.”

“OK. If you say so.”

Mary looked at Phil, frowning, and he raised his hands, mouthing ‘sorry.’ After a few minutes of eating in silence, Phil asked, “So, what do you think about the players?”

“The players? Do you mean the people at the firm?”

He nodded.

She laughed. “Well, Tania…”

“Tania isn’t a player. Merely decor.”

“Phil!” Mary punched him, jokingly, in the arm.

“OK, OK. No need to go all feminist on me. You know I’m all for woman power, but Tania isn’t even interested in law. I suspect her father thought that at least if she was there she wouldn’t be getting herself into trouble and keeping bad company. Honest!”

Mary continued eating, pretending to be upset. Phil could be incredibly patient at work, but was not very tolerant of the silent treatment.

“So, what do you think?”

“Of your colleagues, you mean?”

“Yes.

“It’s difficult to know. I’ve only seen them in the boss’s presence, apart from Ryan very briefly, and wouldn’t dare to judge based on that. Is Steve his right hand?”

“Steve came here as a trainee shortly after Wright established the firm. They’ve been through a lot together, although there are rumours that there was some scandal and that’s why Steve hasn’t moved on to create his own firm and hasn’t insisted on having his name next to Percy’s.”

“A scandal?” Mary looked at Phil with her eyes wide.

“Yes, I know. It doesn’t look likely. And I have no idea what kind of scandal. It seems it was a while back, and it’s well buried.”

“And Ryan?”

“As I told you, he’s hoping to make partner, although I’m not sure he’ll fit in. He’s too… Well, he’s like the court jester. Always bouncing around and saying the first thing that comes into his head. He’s as likely to get a good kicking as make someone laugh.”

“I don’t think he’s a court jester at all. I think he’s a very sharp observer, although sometimes he might not come across in the right way, and people might dismiss his words. I think at their peril.”

“OK… And you haven’t met Lance, the shiniest new acquisition. He hasn’t been with us long but he has the perfect image and credentials. And Percy is like a boy with a new toy: he has to show him off to everybody.”

“I can see you really like him,” Mary said, winking.

Phil laughed. “It’s not so much him as the effect he has on others. But hey, it’s too early to call…”

“But there are other people working there too, no?”

“Yes, but in other departments or capacities. You might meet some of them, but these are the ones most likely to be involved in the case.”

“I’m looking forward to seeing them all in action. And you, of course.”

Phil smiled and they both started clearing up the table.

“And now, what are we going to do for the rest of the weekend?” Mary asked.

“Let’s pretend we’re tourists and do the whole New York experience,” Phil said. “What do you think?”

“Fantastic idea!”

And that’s what they did. They wandered around Central Park and even went for a ride in a horse-drawn carriage, visited the Empire State Building and went to the top, queued at the Times Square half-price ticket booth and went to watch a musical, window shopped in Fifth Avenue…

“It is a great place,” Mary said.

“Yes. One feels like singing ‘New York, New York’,” Phil replied.

“Please, no. I’ve heard you sing before.”

Phil laughed.

When they got to Phil’s apartment on Sunday evening, there was a message on the answering machine. While Mary went to drop off her handbag in the guest bedroom, Phil listened to it. She joined him in the kitchen.

“It was from the office. It seems the client will be in early tomorrow morning to go over some details and paperwork. Percy wondered if you would mind seeing him and starting your assessment at around eleven a.m.”

“Yes. No problem. I assume they’ll tell him that’s what we’re doing though.”

“Well, yes. I have to go in earlier. We always have a meeting first thing, around nine, to discuss the work we’re doing. If you don’t mind waiting around for a bit, you can always come with me.”

“Sure. I’ll take a book.”

“No surprises there.”

If you’ve missed the previous two chapters, here are the links:

Chapter 1

Chapter 2

Just in case you’ve been hiding and don’t know I just wanted to remind you that Escaping Psychiatry is available for only $0.99. Here I leave you a reminder and some links:

 

Escaping Psychiatry cover by Ernesto Valdés
Escaping Psychiatry cover by Ernesto Valdés

Escaping Psychiatry

‘Escaping Psychiatry’ is a collection of three stories in the psychological thriller genre with the same protagonist, Mary, a psychiatrist and writer. She is trying to develop her literary career but circumstances and friends conspire to keep dragging her back to psychiatry.

In ‘Cannon Fodder’ Mary has to assess Cain, an African-American man accused of inciting a religious riot when he claimed that he could hear God and God was black. He might not be mad, but Mary is sure he’s hiding something.

‘Teamwork’ sees Mary hoodwinked into offering therapy to Justin, a policeman feeling guilty after his partner and ersatz father was killed on-duty. Before Mary can extricate herself from the case, things get personal.

In ‘Memory’ Mary goes missing after an incident with Phil, who is manic as he hasn’t been taking his medication. When she is found, she has been the victim of a horrific crime, but they soon discover she was luckier than they had realised.

The epilogue revisits Mary at the point of the trial of her abductor and sees what changes have taken place in her life. Will she finally manage to Escape Psychiatry?

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Thanks so much for reading and you know… Like, share, comment and of course CLICK! (Go on, clic. I’m fine but I had a car crash last week, the car isn’t that well and I could do with some good news).

 

 

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Autores Invitados Novedades literarias

#Autorinvitado Antonio Rittscher (@Ant69Rit ). Lecturas muy especiales

Hola a todos:
Hoy os traigo un autor invitado al que he conocido hace poco a través de Twitter, Antonio Rittscher, y sus libros me han llamado mucho la atención. No he descubierto gran cosa sobre él, aunque he encontrado esta entrada:

Antonio Rittscher
Antonio Rittscher

Biografía de Antonio Rittscher
Nació en 1969, en la Ciudad de México. Fue estudiante de Literatura Hispánica en la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue finalista del Premio La Trama que convoca Ediciones B con una novela que se titula: “Réquiem para Dios”. Además, ha publicado una colección de cuentos, y varias novelas.

http://www.letrasdeencuentro.es/escritores.php?autor=359&nombre=Antonio%20Rittscher

Y sus libros por orden de publicación en Amazon:

No hay más dios que Eros

No hay más dios que Eros
Mi nombre es Ernesto Valverde. Yo soy un genio de la Publicidad, yo he creado los anuncios más impresionantes y creativos de la Historia de la Publicidad. Para no andarnos con chiquitas: yo era el puto amo de la Publicidad de todo el mundo, hasta que conocí a una mujer fatal, una de esas mujeres fatales que nos putean a los hombres porque les sale de las narices. Ahora soy un pobre diablo, deambulo por todos los barrios más sórdidos de la ciudad, buscando a la madre de mi futuro hijo. ¡Tengo que encontrar a esa cabrona antes de que cometa una locura!
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Vale la pena vivir

¿Vale la pena vivir?
Sara es una mujer judía que está recluida en un campo de concentración nazi que es comandado por un antiguo pretendiente al que ella rechazó. Ella tiene un sueño profético en el que es rescatada por su novio David, no obstante, Sara se entera de que probablemente David la traicionó y la entregó a los nazis. Harta de tantos abusos por parte de los nazis, Sara decide organizar un motín para asesinar a los nazis y liberar a todos los prisioneros.
Por su parte David nos relata todos los óbices que tiene que enfrentar para rescatar a Sara del campo de concentración nazi; David es un espía que trabaja para los Aliados, él espera recibir la ayuda de los espías norteamericanos para liberar a Sara, pero antes debe sabotear el proyecto nazi para construir una bomba atómica, amén de engañar a los nazis sobre la ubicación exacta en donde se realizará el desembarco de los Aliados en el norte de Francia.
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Amor Fati

Amor Fati
Ibrahim Bolanski es un filósofo que se enfrenta ante dos misterios inextricables: en Atenas compró una cotorra que parlotea, en varias lenguas muertas, frases sobre la reencarnación. Ibrahim se desespera tratando de averiguar por qué la cotorra parlotea frases sobre la reencarnación. Además, se enfrenta a otro misterio: él finge una personalidad ficticia de un alpinista para seducir a las mujeres de la vida alegre. El problema surge cuando conoce a una persona que vio una foto de Ibrahim con otros alpinistas, en la falda de un pico muy peligroso. Ibrahim tiene una pésima memoria, por lo que no sabe si su personalidad de alpinista es falsa, o no. Emprenderá una búsqueda rocambolesca y desternillante para averiguar la verdad. Pero también debe impartir sus lecciones de Filosofía que revolucionarán el pensamiento occidental.
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Rematando a gol

Rematando a gol
El asesino serial de árbitros los asfixia con unas medias. La Policía sospecha que el asesino es un aficionado radical de alguno de los equipos perjudicados por los árbitros asesinados, sin embargo, el asesino no mata a los árbitros por motivos balompédicos, sino para vengar la muerte de su madre. La Policía solicita la ayuda de Montserrat, una periodista deportiva catalana que escribe artículos muy polémicos para desmontar las supuestas ayudas arbitrales al Fútbol Club Barcelona, también escribe artículos satíricos contra la Caverna madridista, además de que critica con rotundidad al entrenador del Real Madrid, lo que ocasiona que un aficionado radical del equipo blanco intente matarla.
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La conspiración Lohengrin

La conspiración Lohengrin
Isaac Perelmann es un historiador judío del nazismo, Isaac recibe, en circunstancias muy misteriosas, unas cartas inéditas que se escribieron dos personas: Adolfo Hitler y un desconocido que firmaba como Lohengrin. En esas cartas Lohengrin le explica a Hitler su filosofía que es tan lúcida como profunda. Lohengrin argumenta que el verdadero Evangelio no es otra cosa que el Amor Fati. Isaac tratará de averiguar quién era Lohengrin, aunque tenga que arriesgar su vida.
Jacobo Belfagor es un ex espía del Mossad que debe investigar sobre La Conspiración Lohengrin, según la cual, Richard Wagner fundó una logia secreta llamada El Valhalla, cuya misión es suplantar el cristianismo por el paganismo germánico. El ex espía también debe averiguar si Nietzsche perteneció a dicha logia, si es verdad que un cardenal prefecto del Santo Oficio, la moderna Inquisición, intentó matar a Nietzsche, debido a que el filósofo alemán estaba por publicar su libro El Anticristo. Según esta conspiración, Nietzsche fingió su locura, su posterior muerte; el filósofo alemán fue ocultado por varios miembros de la logia, y llegó a vivir hasta el año de 1939. El ex espía debe investigar si es verdad que Hitler y muchos otros nazis pertenecieron a la logia El Valhalla, cuya misión en la actualidad es resguardar un manuscrito que escribió Nietzsche en el año de 1929, y cuyo título es El Evangelio según Zaratustra. Libro que se publicará cuando aparezca el Superhombre. Libro que ocasionará el colapso absoluto de la Iglesia Católica.
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Relatos perturbadores

Relatos perturbadores
Relatos Perturbadores es una colección de ocho relatos en los que se entreveran la ciencia ficticia, el terror psicológico y la especulación filosófica. En el primero de los relatos, el protagonista adquiere un diario en el que se escriben sus peripecias futuras. En el segundo, el protagonista viaja a través del tiempo al momento exacto en el que está por nacer en otra dimensión espacio-temporal. En el tercero, el protagonista compra un televisor que transmite sus imágenes mentales. En el cuarto, el protagonista tiene el poder de imponer su voluntad sobre la realidad, escribiendo sus deseos en un libro mágico. En el quinto, el protagonista se regodea sobremanera porque es invisible, pero más tarde se atormenta hasta la desesperación suicida. En el sexto, el protagonista sueña unos asesinatos de unos niños, pero esos sueños son idénticos a unos infanticidios reales que están ocurriendo en su barrio. En el séptimo, el protagonista adquiere un espejo que es capaz de retener las imágenes que ha reflejado desde hace dos mil años. En el último relato, el protagonista escribe una novela ficticia que al parecer se traslada a la vida real de una familia que el protagonista cree que ha creado de la nada.
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El mayor monstruo, los celos

El mayor monstruo, los celos
Mi nombre no te importa, lector entrometido, lo único que importa es mi profesión: yo soy una periodista que se dedica a investigar los casos más abominables de la violencia machista. En mi larga carrera he investigado los casos más execrables de esa lacra que es la violencia misógina, no obstante, en esta ocasión me quedé pasmada cuando tuve que investigar un doble asesinato perpetrado por un celópata, instigado por las cartas muy fraudulentas de un psicópata que parecía un fantasma, pues nadie sabía cómo aparecía, ni cómo desaparecía. Mi labor fue precisamente desenmascararlo. ¡Y vaya sorpresa tan desagradable que me llevé! ¡Ojalá nunca lo hubiera descubierto!

Este relato que te voy a contar, lector entrometido, es el más espeluznante con diferencia que yo haya visto, leído o escuchado. Con decirte que la tragedia de Otelo me parece una tira cómica después de haber investigado el caso de los celos más esquizofrénicos, truculentos y aberrantes que yo haya visto. ¡El mayor monstruo, los celos!
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Réquiem para Dios

Réquiem para Dios (finalista I premio La Trama)
Después de permanecer atrapados durante más de dos meses dentro de una mina derrumbada en Guanajuato, treinta y tres mineros son rescatados ante la mirada entusiasta de millones de televidentes en todo el mundo. Sin embargo, hay una persona que no está alegre por dicho rescate tan mediático, su nombre es Fabrizio Madrid Satrústegui, es un asesino profesional cuyo padre falleció treinta años atrás, cuando se derrumbó una mina asturiana. Fabrizio viaja al estado de Guanajuato, en México, para asesinar a todos los mineros rescatados. Y comienza a matarlos, ante la mirada impotente de la Policía de Guanajuato, que sospecha del líder de los mineros, que estaría vengándose de un motín orquestado en su contra antes de ser rescatados. No obstante, un ex policía llamado Porfirio Parra tiene otra línea de investigación en la que porfiará hasta sus últimas consecuencias, a pesar de que fracase varias veces.
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El Ángel Exterminador

El Ángel Exterminador
“Buenas tardes, doctor Rosenbaum… Mi nombre es Rafael Nietzscky, soy judío, nací en Polonia el día 2 de mayo de 1945. Casi toda mi familia, incluido mi padre, murió en Auschwitz… Vengo con usted porque tengo un problema gravísimo: creo que soy la reencarnación de Adolfo Hitler…”

Así comienza esta novela que nos narra el psiquiatra Daniel Rosenbaum, a cuya consulta acuden los personajes más estrambóticos, como ese judío polaco que cree que es la reencarnación de Hitler. Durante la entrevista, el doctor Rosenbaum cree que el señor Nietzscky le está mintiendo, no obstante, unas semanas después de esa primera y única sesión, ocurre una circunstancia muy extraña que da visos de realidad a la preocupante situación del señor Nietzscky. El doctor Rosenbaum buscará entonces al señor Nietzscky por toda Francia, intentando hallar una respuesta a tan misteriosa cuestión.

Durante su periplo, el doctor Rosenbaum recibe varias llamadas de una persona que le advierte que alguien quiere matarlo. Las llamadas son muy misteriosas, sobre todo porque el doctor Rosenbaum no le ha informado de su paradero a nadie. Daniel tratará de averiguar quién le llama y quién puede estar concibiendo la idea de matarlo. Puede ser uno de sus pacientes, alguien que se sintió injuriado por el diagnóstico tan duro e implacable que le proporcionó el doctor Rosenbaum, que ha desarrollado una teoría sobre el origen etiológico de las pulsiones autodestructivas: el resentimiento neurótico que el hombre alberga contra sí mismo, resentimiento que es generado por la conciencia de la muerte. Daniel expone algunas de sus teorías que escribirá en un libro que revolucionará la Psicología.

Daniel tuvo una relación sentimental con Érika, una famosa directora de orquesta. Ella tiene varios sueños en los que Daniel le advierte que alguien quiere matarlo, no obstante, Érika tiene muchas dudas sobre si debe llamar a Daniel. Ellos rompieron su relación años atrás, a pesar de que se complementaban perfectamente. A raíz de su separación y debido a un comentario injurioso de Daniel, Érika concibe una gran idea que expone en una clase magistral, dicha idea trata sobre la afirmación dionisíaca de la vida que ha encontrado en la música de los más geniales compositores.

Esta novela versa sobre una relación amorosa de dos personajes excepcionales que buscarán una segunda oportunidad, si acaso lo permite el Ángel Exterminador…
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El parnaso perdido

El parnaso perdido
Roger de Flor quería ser comediante, pero fracasó estrepitosamente. Sin embargo, su vida es muy cómica, pues se ha visto involucrado en muchos sucesos muy estrafalarios. La profesión que más detestaba, ser policía, es la que ejerce hoy en día. Su carrera de policía ha sido un éxito apabullante, vertiginoso. Tanto es así, que en la actualidad Roger de Flor es el director adjunto operativo (DAO), de la Europol. Ha logrado escalar casi todo el escalafón policíaco, gracias a que ha capturado a muchos asesinos seriales por toda Europa. Lo ha conseguido merced a que utiliza los métodos más estrambóticos para capturarlos: crea blogs, escribe artículos, ha escrito una novela de ficción, también una obra de teatro, ha concebido programas de televisión y de radio, incluso ha filmado una película de bajo presupuesto; Roger ha gestado un sinfín de estratagemas surrealistas para capturar a los asesinos seriales. Ahora tiene que capturar a un asesino serial de poetas, para ello ha pensado en un programa de televisión que presenta una poeta.
Eugenio Samper es un poeta, ha escrito varios libros de poemas que no obstante nunca se han publicado. Eugenio está enamorado de Laura Bembo, la poeta que presenta un programa de Poesía en la 2 de Televisión Española. Eugenio sueña que algún día podrá conocer a Laura, que ella lo entrevistará dentro de su programa. Sin embargo, el hermano de Eugenio, cuyo nombre es Ulises, quiere matar a todos los poetas. Eugenio se niega a colaborar con su hermano, hasta que un día Ulises le pide a su hermano que le ayude a matar a un poeta que apareció en el programa de la poeta Laura Bembo. A partir de ese primer asesinato, Eugenio colabora con su hermano Ulises para secuestrar y matar a los poetas que aparecen en el programa de la poeta Bembo, y que reciben muchos elogios a su labor poética por parte de ella. No obstante, Eugenio siente muchos remordimientos, por lo que abriga el deseo de denunciar a su hermano ante la policía…
En esta novela policíaca, el lector se adentrará en la locura más terrible, en la más inquietante.
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El evangelio según Zaratustra

El evangelio según Zaratustra. Esta obra es una traducción de la obra del mismo título de Nietzche, pero ya puestos decidí incluirla también.
Friedrich Nietzsche escribió un último libro durante los períodos de lucidez de los que pudo disfrutar en la última década de su vida. No obstante, el propio Nietzsche quiso que este libro permaneciera inédito durante más de cien años, justo por ello nunca se lo entregó a su hermana, que lo cuidaba a causa de su locura.
Este es el último libro de Nietzsche, un libro que ha permanecido inédito hasta ahora, debido a los temas tan polémicos de que trata. Este libro consta de tres tratados, en el primero, Nietzsche nos habla del origen del repudio cobarde hacia la vida, que no es otro que la conciencia de la muerte. Nietzsche menciona en este libro que la conciencia de la muerte engendra miedo, angustia, desazón, malestar contra sí mismo, todo ello se convierte en un resentimiento que es reprimido por la propia conciencia.
Sin embargo, en el segundo tratado, Nietzsche ahonda en ese resentimiento neurótico que genera a la voluntad de venganza, el deseo abominable de vengarse contra los padres que nos engendraron. Tan fuerte es este resentimiento contra la vida, afirma Nietzsche, que la voluntad de venganza alcanza hasta “dios”. La venganza contra “dios”, nos advierte el genial filósofo alemán, es lo que se esconde detrás de la cruz cristiana.
En el tercer tratado, Nietzsche profundiza en la inversión de los valores. Comienza afirmando que el Evangelio es el Amor Fati, el amor a la vida, el santo decir sí. No existe ningún otro evangelio. Nietzsche concluye que todo aquello que propicia el santo decir sí a la vida es evangélico, uno de estos valores es la creación y contemplación estéticas.
En este libro, Nietzsche critica con una profundidad abismal al fundador del cristianismo, a Jesús de Nazaret, al que llama sepulcro blanqueado. Nietzsche afirma que Jesús era un charlatán megalómano que predicó en contra del Evangelio, que es la afirmación dionisíaca de la vida. Para decirle sí a la vida, nos conmina el filósofo alemán, debemos decirle no a la cruz cristiana, debemos repudiar al cristianismo, que fue fundado por un predicador nihilista. Contra el fundador de la secta cristiana, Nietzsche contrapone al superhombre, el verdadero mensajero de la Buena Nueva, que es la afirmación evangélica de la vida.
Este es el libro más lúcido de Nietzsche, el más oscuro, el más profundo, el más lúdico de todos. Es la gran culminación de su filosofía vitalista.
El Evangelio según Zaratustra es la afirmación dionisíaca de la vida.
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Para mayor gloria de Baco

Para mayor gloria de Baco
Mercedes Martorell es una escritora catalana de novela negra, ha logrado el éxito comercial gracias a una inspectora ficticia, muy incorrecta políticamente, con la que guarda una relación de amor/odio. Su más reciente novela se titula “El Cuarto Reich”, una novela que versa sobre un supuesto nieto de Adolfo Hitler que vive en España, y que planea un golpe de Estado, que logra evitar un topo infiltrado.

Mercedes nos cuenta que está escribiendo un thriller político en el que critica con tanta dureza como lucidez a la democracia de nuestros días. Mercedes asevera que esta democracia de nuestros tiempos debería llamarse oclocracia, es decir, el gobierno de la muchedumbre en el que pululan los populistas. Mercedes les quita las máscaras a los fundamentalistas demócratas, quienes, asegura, son unos adolescentes resentidos. Para Mercedes, la democracia no es sino una manifestación del resentimiento neurótico que los fundamentalistas demócratas incuban en contra de sus padres. Mercedes afirma que la democracia ocasionará el colapso de la civilización en menos de cincuenta años.

Sofía Pertegaz es una pintora tan genial como controvertida. Ha pintado cuadros como “Nietzsche Crucificado”, o “La Anunciación de Eva”. Sofía conoce a Mercedes en una exhibición pictórica, y ambas se enamoran. Inician una relación extraordinaria de amor lésbico.

Thomas Müller es un nieto secreto de Adolf Hitler, que nació en España, en donde se ha coludido con un militar de postín para perpetrar un golpe de Estado que implemente un gobierno fascista. No obstante, tiene que posponer su golpe de Estado, a raíz de la publicación de “El Cuarto Reich”, en donde se relata ese fallido golpe de Estado. Thomas decide que debe encontrar a la escritora Martorell para averiguar quién le informó de su golpe de Estado. Thomas está dispuesto a todo, incluso secuestrar y torturar hasta la muerte a los mejores amigos de Mercedes, a fin de saber dónde está. No desea otra cosa que encontrar y secuestrar a la escritora catalana para averiguar quién es el topo infiltrado en su organización fascista, después deberá matarla.

Mercedes no recuerda si alguien le informó sobre esa novela, sobre Thomas Müller, porque ella es una borracha empedernida, tanto es así, que Baco la nombra su profeta, para que adoctrine sobre el Evangelio etílico.

Intriga, humor, sexo lésbico, la redención báquica, la crítica más lúcida y profunda a la democracia, y algunas cosas más encontrará el lector en esta novela.
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Muchas gracias a Antonio por traernos su extensa obra (yo creo que os guste lo que os guste, algo encontraréis), gracias a todos vosotros por leer, y ya sabéis, dadle al me gusta, comentad, compartid, y haced CLIC! Y a seguir leyendo!

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Book reviews Recommendations Traducciones/Translations

#Newbook Shiny Bones by (@enriquelaso), review and #megagiveaway

Hi all:

As you know on Fridays I usually bring you new books and guest authors and today, I bring you an author who has featured in my blog before, Enrique Laso. The circumstances are a bit special, as this is book two in his very successful psychological thriller series of Ethan Bush, and it’s still more special because I’ve translated this novel.

As I read the original in the process, of course, I decided to give you my impressions in an informal review. The review is of the story, not of my efforts translating the book (and we’ve counted with Express Editing Solutions invaluable services too), but I thought you might find it interesting.

Shiny Bones de Enrique Laso. Traducción Olga Núñez Miret
Shiny Bones by Enrique Laso. Translation Olga Núñez Miret

SHINY BONES

A NEW ETHAN BUSH NOVEL
The FBI Behavioral Analysis Unit special agent Ethan Bush must investigate a serial killer in Nebraska…
A GRIPPING HEART-STOPPING THRILLER
The monster lives in each one of us. We are beasts that have learned, over the centuries, to control ourselves, to restrain our basic instincts and live peacefully in society. We are, after all, fully domesticated and well-trained beasts.
Only on rare occasions, the wild animal that hides deep in our entrails goes on a rampage, giving rise to an insane nightmare…

If you enjoyed novels like ‘The Silence of the Lambs’ or TV series as ‘Criminal Minds’ or ‘True Detective’… this is the story that you have been waiting for.
FROM THE NOVEL:
The county police had cordoned off the zone less than an hour after the boys’ find. A pathologist established that the remains were human, although a large part of the skeleton was missing. In fact, what was missing was what would have been most helpful in the task of identifying the body: the cranium.
“Do you have any clues as to how long have those bones been here?” the sheriff asked, perplexed. His head was full of the terror that he knew would grab hold of his entire community just a few hours later.
“Not long. And one of the boys has told us that he comes for walks in this area often and they weren’t here a few days ago.”
“But this stiff croaked some years ago, don’t you think?” asked the sheriff, pointing at what looked like a tibia. Never in his life had he seen such a thing, and it perturbed him.
The pathologist looked at the grayish sky, where clouds were growing and thickening threatening to release a good downpour. But that storm would only be a child’s game in comparison with what was hanging over the county where he lived.
“I don’t know,” he replied, laconic.
“What do you mean, you don’t know?” asked the sheriff, who felt he’d got a completely senseless answer. These were the remains of a skeleton; therefore one didn’t need to be an eminence in medicine to deduct that the guy, no matter who the hell he or she was, would have stopped breathing a very long time ago.
“These bones have been thoroughly cleaned. They have been manipulated. Without studying them in detail, right now I can’t tell you if the owner died yesterday or over ten years ago.”

THE BLUE CRIMES review on Amazon:
‘And so proceeds Enrique’s THE BLUE CRIMES and the manner in which he places Ethan Bush and team in the resolution of crime is tense, suspenseful, and at all times involving. This is quality mystery writing by a voice new to most of us – a welcome addition to the thriller genre’
Grady Harp, TOP-100 Reviewer/ Hall of Fame/ Vine Voice

Shiny Bones by Enrique Laso. The second Ethan Bush novel. Translation Olga Núñez Miret. You don’t need to be weird to solve the case, but it helps.

As I had mentioned when I read the first novel in this series, thrillers that purport to follow the investigation of complex crimes usually have two fundamental elements that go almost hand in hand: the crimes and the investigation (which allow the readers to put their wits to the test), and the investigators, individuals or teams, and less often, the criminals.

It is true that if the crimes are highly intriguing or very strange the book might be interesting even when those doing the investigating aren’t gripping individuals. On the other hand, there are times when the personality and the adventures of those doing the detecting are more interesting than the crimes themselves (as is the case in many ‘cozy mysteries’ like many of Agatha Christie’s novels). The best novels of the genre manage to achieve a balance between the two.

Shiny Bones has a bit of everything. The case is extremely convoluted and twisted, clearly the work of a complex and traumatised mind (and no, I’m not taking about the writer), but that doesn’t mean it’s easy to solve, quite the opposite.

And we also have Ethan Bush, an FBI psychologist who comes back, as arrogant, intelligent and annoying as before (in The Blue Crimes). The mature Etan Bush of years later offers us his comments and reflections, not only about the case (where he keeps many things quiet, of course), but also about his own actions, therefore acting as an ersatz reader (or perhaps more accurately, author).

This time Ethan doesn’t have his team at his disposal (that in fact is not “his” team, as his boss keeps reminding him throughout the novel), and he’s obliged to work with the Nebraska State Patrol, the local force, and has to try and reach a compromise with them, although that doesn’t mean he doesn’t try to use all the tricks in the book to get his own way. His intelligence, his skill manipulating people, and even his feelings are put to the test in this case that’s a big challenge for him.

To those of you who enjoy solving the cases whilst you read the novel, I’m afraid I have to tell you that, although you’ll have many suspects, you won’t be able to guess who did it. Even with that it will make you think and question many things.

Personally I am eager to go back to Kansas to discover who murdered Sharon Nichols, a case that’s central to The Blue Crimes but never solved, and I’m waiting anxiously the arrival of Las libélulas azules (The blue dragonflies).

As I mention above I’m happy to disclose that I’ve translated the novel. The book has also undergone professional editing/proof-reading. Due to this circumstance I haven’t shared this review in selling channels, although the original is a review of the Spanish novel, rather than of my own efforts in translation.

Link:

relinks.me/B01A4O3ZD0

Just in case you’d like to know more, I interviewed Enrique for Lit World Interviews, here and I reviewed his first novel in the series The Blue Crimes, here.

Ah, if you think you’d like to know more about getting you books translated, in this page I talk about it (I talk about other things too but, keep reading…). I believe every author and every book deserves the chance to reach a wide international audience and to be read by as many people as possible, and I’d love to help achieve that with my translations. If you want to see examples of books I’ve translated, you can check here.

AFTER CHRISTMAS GIVEAWAY
AFTER CHRISTMAS GIVEAWAY

Oh, and before I forget, I’m taking part in a wonderful GIVEAWAY organised by fabulous author and always hard at work promoting others Marie Lavender. You can visit her blog here. If you want to be in with a chance to win an incredible collection of FREE BOOKS (more than 100 books to be won and more than 215 chances to win), come to this page from 12 PM EST pm 15th January:

http://marielavender.blogspot.com/2016/01/after-christmas-mega-multiauthor-book-giveaway.html

It runs from today, the 15th of January until the 23rd, so be quick!

Thanks so much to Enrique for  the book and the opportunity to work in such a successful series, thanks to Marie for inviting me to participate in the giveaway, thanks to all of you for reading, and you know, like, share, comment and CLICK!

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Muestra de escritura Promoción de libros

#GRATIS. Capítulo 2 de Una vez psiquiatra… Los inicios. Y oferta

Hola a todos:

Lo prometido es deuda, así que aquí os traigo el capítulo 2 de la precuela de Una vez psiquiatra… Una vez psiquiatra… Los inicios

Una vez psiquiatra. Los inicios. Olga Núñez Miret. Portada de Ernesto Valdés
Una vez psiquiatra. Los inicios. Olga Núñez Miret. Portada de Ernesto Valdés

2.     El bufete

—¡Mary! ¡Ya estás aquí!

Phil la abrazó y le dio palmaditas en la espalda. Tenía buen aspecto. Vestido de forma casual, bueno, casual para Phil, con unos pantalones chinos planchados con raya, zapatos italianos de piel negros, una camiseta tipo polo, y el pelo perfectamente peinado y con un corte muy pulido, y con una enorme sonrisa en los labios.  Sin lugar a duda tenía algo planeado.

—Pareces la personificación de un anglosajón blanco y protestante en su día libre— dijo Mary.

Él se rio.

—Bueno, bueno, tampoco hace falta exagerar. Llevo pantalones largos. I no llevo tweed ni ropa de jugar al golf. Y en mi corazón de corazones soy un chico de pueblo.

—Si tú lo dices…

Él agarró a Mary del hombro y cogiendo la maleta que ella había dejado en el suelo, la guio hacia adentro.

—Entra, entra, echa un vistazo. Puedes dejar tus cosas en tu habitación, aquí —dijo señalando una puerta — y luego desayunamos.

—Yo ya tomé algo en el tren.

—¡Pero yo no!

Mary le echó un vistazo rápido al apartamento de Phil  mientras él ponía la mesa. Techos altos, ventanales enormes y un aire de discreta elegancia. Un poco anticuado, pero sin llegar a ser pretencioso.

—¿Qué te parece?

—Es un hermoso edificio en una calle muy tranquila, especialmente considerando que está en Manhattan.

—El alquiler es caro, pero lo prefiero a uno de esos apartamentos modernos sin personalidad ni encanto.

Comieron las tostadas en silencio. Finalmente, Mary preguntó:

—Pero, ¿qué te parece el bufete? Sé que tenías tus dudas. Creías que sería bueno para tu carrera pero no te convencía mucho su sentido de la ética.

—Y sigue sin convencerme, aunque me callo mi opinión. No preguntes, y así no sabrás nada que no debas, si sabes a qué me refiero. Pero trabajan allí algunos de los mejores abogados de la ciudad, e incluso del país, y ya he aprendido mucho. Y estoy seguro de que me queda mucho más por aprender aún.

—¿Estás pensando en llevar a cabo una revolución desde dentro? —preguntó Mary.

Phil no levantó la mirada del plato, y siguió jugando con la mermelada y la mantequilla, haciendo dibujos con el cuchillo.

—No tengo un plan de ataque preparado. Hasta ahora no les he visto hacer nada demasiado cuestionable, aunque sí, prefieren dedicarse a casos que atraen mucho la atención pública y que tienen muchas posibilidades de aparecer en los periódicos y la tele. Pero, no hay nada malo en obtener publicidad gratis.

Mary posó su mano derecha sobre la de él y consiguió que dejara de jugar con la comida y la mirara.

—¿Eh?

—No me digas que estás pensando en pasarte al lado oscuro.

Él se rio, aunque su risa sonó forzada y poco sincera.

—No hace falta que nos pongamos melodramáticos. Creo que la Fuerza sigue conmigo. Se han comprometido a encargarse de un porcentaje de casos gratuitos, y yo me he presentado voluntario. A veces uno tiene que aceptar un compromiso. Incluso el diablo puede ser un buen aliado si la causa lo merece.

—Ten cuidado. Me preocupa tu alma.

Cuando él abría la boca para contestar, sonó su móvil. Mary no tenía uno y  no lo quería. La idea de que alguien pudiera ponerse en contacto con ella en cualquier sitio y situación la ponía nerviosa. Odiaba estar de guardia, porque nunca podía sentirse uno completamente tranquilo y en paz y te podían llamar en el momento menos pensado, y a ella le daba la impresión que llevar uno de esos cachivaches equivalía a estar siempre de guardia. Pero a Phil le encantaban sus artilugios, como a la mayoría de los hombres a los que conocía. Ella también sospechaba que podía ser cosa de status. Aunque, pensándolo bien, probablemente lo requería el bufete.

—Sí. Por supuesto que estoy interesado en estar ahí cuando hablemos con el cliente—. Phil puso la mano en lo que Mary dedujo debía ser el micrófono e hizo un gesto con la cabeza señalando el teléfono. —Es sobre el caso del que te estaba hablando. El del escritor —susurró.

Mary asintió. Hasta aquel momento solo sabía que el caso tenía algo que ver con un escritor pero nada más. Phil estaba bordando lo de crear suspense.

—Sí. Seguro. Estaré ahí, Sr. Wright. Oh, mi amiga… sí, la psiquiatra —. Phil se quedó escuchando —Sí, por supuesto que le preguntaré. No creo que vaya a suponer ningún problema, si está seguro de que el cliente estará de acuerdo—. Él escuchó de nuevo y se rio. —Nos vemos en media hora. ¡Y gracias!

—¿Era tu jefe?

—Sí. Percy Wright. De los Wright de Virginia. No es que haga mucho en el bufete estos días, solo escoge algún caso que le interesa, de vez en cuando, pero les deja el trabajo duro a los otros abogados y él solo asoma las narices cuando le apetece. Por algún motivo le intriga bastante este caso.

—Supongo que ha dicho que puedo ir. ¿Pero qué dijo que te hizo reír?

—Ah, cuando le dije que yo creía que no te importaría venir, por supuesto si el cliente estaba de acuerdo, él me dijo que el cliente estaría de acuerdo con lo que le dijéramos. Que el susodicho cliente sabía que éramos su mejor oportunidad y que tendría que ganárselo. Y aún tendría que estar agradecido.

—Oh.

—Perdona por asumir que querrías venir…

—Por supuesto. No me lo perdería. Ahora mismo no estoy segura si me interesa más el caso, o tu jefe y el bufete.

—Bueno, el Sr. Wright siempre dice que quizás hayan cualidades intrínsecamente buenas y malas, pero el sistema judicial es un conjunto de reglas completamente arbitrarias y el lado en el que estamos es, en el mejor de los casos un agraciado accidente y en el peor de los casos mala suerte pura. Así que quizás no haya demasiada diferencia.

Mary se preguntó si su amigo creía de verdad lo que le acababa de decir o era una posición puramente filosófica. El Phil que ella conocía siempre había estado muy convencido de saber lo que era correcto y lo que no. Bromas aparte, estaba un poco preocupada.

Salieron del apartamento y cogieron un taxi.

Las oficinas del bufete donde trabajaba Phil (Wright y Asociados, Abogados) tenían vistas al parque. Ocupaban una planta entera en un edificio comercial muy elegante, completamente de vidrio y cubierto en superficies refractantes. El día estaba algo nublado pero Mary se imaginaba que en un día soleado debería destellar y brillar como un diamante.

Mientras estaban en el vestíbulo, esperando el ascensor, Mary dijo:

—¡Qué curioso! Esperaba que alguien como tu jefe tendría las oficinas en un edificio antiguo, lleno de historia y muy tradicional. Pero no. No podría ser un sitio más moderno y neutral si lo hubiera diseñado él así a posta.

—Me da la impresión de que quiere asegurarse de que todo es impersonal y fácil de sustituir. Aparte de él mismo, por supuesto. Y lo mismo se puede decir del nombre del bufete.

—¿No cuestionan los asociados el hecho de que sus nombres no aparezcan encima de la puerta, por así decirlo? —preguntó Mary.

Phil se volvió hacia ella con una media sonrisa.

—Como el Sr. Wright dijo sobre el cliente, no les queda más remedio que estar todos de acuerdo con lo que él dice. Y agradecidos. En mi opinión, todo se reduce a su insistencia en no darle a nadie la menor opción de reclamar algo. Los asociados vienen y van, pero solo hay un Sr. Wright.

Llegaron al piso superior del edificio y salieron del ascensor. Tan pronto como cruzaron las enormes puertas de vidrio, un hombre joven y delgado que había estado paseándose arriba y abajo, corrió hacia ellos.

—Oh, por fin estás aquí, Phil. El Sr. Wright no quería hacer esperar al cliente demasiado tiempo. Ya sabes que le gusta golpear con el hierro en caliente, como dice él.

—Hemos llegado tan pronto como hemos podido. Había mucho tráfico. Esta es mi amiga, Mary. Es psiquiatra. Nos conocimos en la universidad. Éste es Ryan Spencer. Uno de los abogados que trabaja aquí. Y aspirante a asociado.

Ryan llevaba gafas negras de pasta gruesa que le daban el aspecto de un niño empollón, y un traje de bello corte que le quedaba algo holgado. No como si fuera de una talla equivocada, pero como si él se hubiera adelgazado. Aunque no tenía aspecto de estar enfermo, solo ansioso.

—Hay días en que me contentaría con que me dejasen hacer mi trabajo en paz, pero eso no es muy probable. Encantado de conocerte.

Él extendió el brazo e inclinó la cabeza ligeramente mientras le estrechaba la mano. — Y ahora, entremos. El Sr. Wright dijo que no quería presentarte formalmente, Mary, ¿puedo llamarte Mary?, al menos de momento. Quiere que el cliente, el Sr. Fenton, crea que formas parte del equipo. Sin entrar en detalles

Ella asintió. No esperaba involucrarse en el asunto a largo plazo y eso le haría la vida más fácil. No hacía ninguna falta complicar exageradamente las cosas. Y también era cierto que la forma en que la gente reaccionaba cuando se enteraban de que ella era psiquiatra siempre le había resultado curiosa. Había gente que aprovechaba la oportunidad para intentar conseguir una consulta improvisada, en vivo y en directo. Otros se batían en retirada, como si les diera miedo que pudiese descubrir sus pensamientos y secretos más íntimos con solo mirarlos. Pero Mary no tenía súper-poderes, y aunque a veces tenía sus sospechas y podía conjeturar sobre lo que la gente estaba pensando, especialmente gente a la que conocía, a menos que la persona hablase con ella, era una misión casi imposible. También había gente que se lo tomaba como si fuese una broma o una graciosa anécdota, y le preguntaba si los iba a ‘analizar’. Aunque ella jamás había sido experta en psicoanálisis. Y el concepto, al menos como terapia, no le entusiasmaba demasiado.

Los tres entraron en lo que parecía ser una sala de reuniones, intentando pasar tan desapercibidos como fuera posible. Había una mujer de mediana edad, que llevaba un traje azul y estaba sentada con un laptop delante, en el rincón más alejado de la puerta. Había una chica joven y atractiva, rubia, con ojos de color de miel, con un vestido a topos, que estaba sentada cerca de la puerta. Tenía una libreta de notas pequeña y un bolígrafo y parecía estar preparada para no perderse ni una palabra. Al lado de ella estaba sentado un hombre, mayor que Phil y Ryan, probablemente cuarenta y pocos años, vestido impecablemente con un traje azul, que llevaba su pelo gris algo más largo de lo que parecía la norma en el mundo de los negocios. Quizás tenía una vena rebelde. Sentado ocupando la posición central de la mesa oval, estaba el Sr. Wright. Aunque Mary no lo conocía de antes, una vez vio al hombre que estaba sentado allí no le quedó la menor duda de quién era.

El aspecto del Sr. Percy Wright era bastante original. Vestía como si se encontrara en la casa de campo que con toda seguridad debía tener, de tweed, con una chaqueta que llevaba coderas marrones, y su cara, con mandíbula protuberante y nariz rota, parecía más apropiada para un boxeador que para un abogado de élite. Cuando se fijó en los detalles, se dio cuenta de que sus ojos verdes eran inquisitivos y denotaban autoridad, y las manos habían pasado por la manicura. Mary no estaba segura de si el hombre era un verdadero puzle o si había estudiado a fondo la manera de confundir a todos: a sus oponentes y a sus colaboradores. El jefe de Phil se giró hacia la puerta cuando ellos entraron y asintió brevemente. Phil le hizo un gesto a Mary, con la mano detrás de la espalda, para que lo siguiera.

Cuando se sentaron, en el mismo lado que el Sr. Wright, Mary por fin consiguió ver al ‘cliente’. Era más joven de lo que se había imaginado, treinta y tantos años, y era el único vestido de forma casual, con tejanos y una camiseta negra, que ella se preguntó si quizás fuera su uniforme, como había leído que hacía mucha gente exitosa (siempre llevaban el mismo tipo de ropa para ser más productivos y evitar perder el tiempo teniendo que tomar decisiones poco importantes). Tenía los ojos pequeños, tanto que Mary no los veía los suficientemente bien como para saber de qué color eran. Nada espectaculares. Estaba delgado, pero sus manos parecían las de un esqueleto, y ella confiaba en no tener que darle la mano. Le escalofriaba la idea de que iba a notarle los huesos.

—¿Estamos todos aquí, entonces? —preguntó el Sr. Wright. Todos asintieron. Miró alrededor de la mesa, para asegurarse de que todo el mundo le estaba prestando atención, y le hizo un gesto con la cabeza a su secretaria —Bien. Entonces, podemos empezar. Para los que no lo conozcáis aún, éste es Oliver Fenton, el famoso autor. Steve, danos los detalles del caso.

Steve, el hombre de edad indefinible, empezó a hablar:

—Al Sr. Fenton lo acusan de asalto agravado, aunque podría convertirse en intento de asesinato, según lo que decida el fiscal del distrito y cómo vayan las cosas, contra la persona de un tal Miles Green. El Sr. Fenton describe lo que equivale a un serio acoso por parte del Sr. Green, quien llevaba meses incordiando a su agente, y luego personalmente a él, enviándole cartas, llamándole por teléfono, presentándose en persona, y en general haciéndose de lo más pesado. El día del incidente, viernes 23 de abril, cuando el Sr. Fenton iba a salir de su edificio de apartamentos en la Quinta Avenida, el Sr. Green salió de repente de detrás de mostrador de recepción y atacó al Sr. Fenton, amenazándole e intentando estrangularlo. El Sr. Fenton consiguió zafarse de su atacante y lo tiró al suelo. Como se resistía e intentó atacarle de nuevo, el Sr. Fenton le golpeó en la cabeza con una lámpara metálica pesada. Parece que muy poco después una pareja que también vive en el mismo edificio llegó, y ellos detuvieron al Sr. Fenton y llamaron a la ambulancia y a la policía. El Sr. Green ya estaba inconsciente. No se ha recuperado desde entonces y sigue en el hospital en cuidados intensivos.

De eso hacía unas seis semanas.

—¿Qué has querido decir con lo de que ‘detuvieron’ al Sr. Fenton? —preguntó Phil.

—Él aún le seguía golpeando con la lámpara cuando entraron los vecinos.

—¿Tenemos fotos de la víctima? —Phil volvió a preguntar.

Steve cruzó una mirada con el Sr. Wright, quien asintió, y Steve le pasó una carpeta a Phil. Él miró el contenido durante unos segundos y entonces se la pasó a Mary. A ella no le pareció correcto mirarlas, pero se dio cuenta de que le parecería extraño al cliente, y le echó un vistazo rápido a las fotos. Dudaba que hubiera sido capaz de reconocer al Sr. Green basándose en aquellas fotos. Su cara estaba tan hinchada y amoratada que era difícil distinguir las rendijas de los ojos. El tabique nasal estaba aplastado, y parecía que los dos pómulos estaban fracturados. La siguiente foto mostraba un agujero de bordes irregulares en el cogote, a pocos centímetros de la nuca. El impacto había sido tan duro que el cráneo se había fracturado.

Le pasó la carpeta a Ryan que sacudió la cabeza, indicando que ya había visto el contenido, y se levantó, devolviéndosela a Steve.

—¿Hemos sabido algo de los médicos del Sr. Green? —preguntó el Sr. Wright.

Steve se aclaró la garganta y dijo:

—No tienen la menor idea de si sobrevivirá. Confiaban en que con esteroides la hinchazón del cerebro disminuiría y las cosas mejorarían, pero hasta ahora no ha sido así. Su familia ha pedido que le hagan más pruebas. Parecen estar decididos a desconectar el interruptor si no encuentran evidencia de actividad cerebral.

Mary estaba a punto de decir algo, pero Phil la agarró del brazo con fuerza y ella se quedó callada. Él preguntó:

—¿De qué familia estamos hablando?

Steve suspiró.

—Estaba, quiero decir está, casado y tienen mellizos, un niño y una niña, de 18 meses. Estaban separados y llevaban seis meses sin vivir juntos cuando ocurrió el incidente.

—Me echa culpa de su separación. La víctima, quiero decir—. Oliver Fenton acababa de hablar. Aunque habló bajo, había acero en su voz y sus palabras resonaron por toda la habitación. Sin evidencia ni de remordimientos ni de tristeza.

Todos estaban mirando al cliente. En lugar de intimidarse por tener todos los ojos encima, a Mary le dio la sensación de que se hinchaba y se estiraba, como si disfrutase de ser el centro de atención.

—Sí, me seguía a todas partes, me escribía, me llamaba por teléfono, se presentaba en mis eventos públicos, insistiendo en que yo se lo había quitado todo y era un criminal.

—¿Cómo? —preguntó Phil—. ¿Le conocía de algo? ¿Tuvo usted una aventura con su esposa? ¿Fue ese el motivo de la separación.

Fenton negó con la cabeza. Mary se dio cuenta de que se le estaba poniendo rojo el cuello.

—Jamás he conocido a su mujer. O a él antes de que empezara todo eso. Está loco. ¿Quién sabe por qué hace las cosas alguien tan loco como él?

—Incluso cuando las personas están ‘locas’, normalmente hacen las cosas por algún motivo, aunque quizás el motivo solo encaje en su versión delirante del mundo. ¿Tiene alguna idea de qué creía qué usted había hecho para destruir su vida? —preguntó Mary, haciendo caso omiso de la patadita que le había dado Phil por debajo de la mesa.

—Él insiste en que he escrito sobre él en mi libro. Le dijo a todo el mundo que él era la persona en la que yo había basado mi personaje principal, David Collins, e insistía en que debido a eso la gente lo acosaba. Parece ser que el tipo que había abusado de él había ido a verlo, convencido de que él había vendido la historia, y había amenazado a su familia, y Green había sido víctima de toda clase de humillaciones.

—¿Es cierto? —preguntó Phil, mirándome intensamente antes de girarse hacia el cliente.

—¡No, por supuesto que no! Sí, es cierto que he basado el libro en una persona a la que conozco, pero jamás había conocido a ese tal Miles Green antes. I he cambiado los detalles de la historia. Nadie sería capaz de reconocer al individuo en cuestión tan solo leyendo la novela. Me aseguré muy bien de eso.

El Sr. Wright se aclaró la garganta, ruidosamente. Por lo visto le había llegado el turno de hablar. Se inclinó hacia adelante y miró fijamente al cliente. El rostro de Fenton palideció, pero le devolvió la mirada.

—Así que, Sr. Fenton… Nos está diciendo que el Sr. Green se estaba poniendo muy pesado y le seguía a todas partes, acusándole de todo tipo de cosas y amenazándole. ¿No pensó en ir a la policía?

—¡Por supuesto que sí! Pueden preguntarle a mi agente, Mike Spinner. Les llamé e incluso fui a la comisaría a hacer una declaración. Ellos accedieron a amonestarlo pero dijeron que a menos que intentase hacer algo violento, no había mucho más que pudiesen hacer. Me dijeron que quizás lo más sencillo fuese que revelase quién era la persona detrás del personaje de mi novela. Así me dejaría en paz de una vez y se iría a darle la lata a otro. ¿Se lo pueden creer? ¡Revelar mis fuentes! —Dos marcas rojas habían aparecido en sus mejillas y se estaban extendiendo y sus ojos parecían a punto de salir disparados de la furia. Mary se dio cuenta entonces de que eran grises.

—Bueno, al fin y al cabo no es usted periodista… —dijo Ryan.

Fenton saltó de un bote de la silla, pero el Sr. Wright levantó la mano y le hizo un gesto consiguiendo que se volviese a sentar.

—No se excite, Sr. Fenton. Supongo que lo que el Sr. Spencer, nuestro joven amigo, quería decir era que la confidencialidad no es para usted una obligación profesional. Aunque naturalmente entiendo perfectamente que quiera proteger sus fuentes. Pero, me preguntaba si podría ayudarnos y explicarnos un poco los antecedentes del caso, ya que sospecho que no todos los presentes se habrán leído su historia, por popular que sea. Solemos tener las cabezas metidas en otros tipos de libros y papeles, así que tendrá que perdonarnos por nuestra ignorancia. Si pudiera ser tan amable y contarnos de qué va su novela, cuándo fue publicada, etc. No necesitamos demasiados detalles, solo lo justo para ayudarnos a entender las circunstancias en que se desarrolló todo el asunto.

Fenton siguió mirando a Ryan de lado mientras hablaba.

—Mi novela, La noche más oscura, es la historia de David Collins, un hombre que crece en una familia católica, y del que abusan sexualmente, primero un cura en la escuela religiosa donde estudia, y luego un vecino, que es amigo de su padre. Cuando se lo cuenta a su familia, no le creen, y acaban echándole de casa con solo quince años. Su vida es muy difícil. Vive en las calles por un tiempo, y sobrevive como puede hasta que lo empujan, literalmente, dentro de una oficina de reclutamiento del ejército y decide que debe ser el destino y se alista. Y su vida da un giro de 360 grados. Lucha por su país y se convierte en un ciudadano modelo.

—Ya veo. Y usted dice que está basado en una historia real— añadió el Sr. Wright, abriendo la carpeta y comprobando algo.

—Sí—. El escritor tenía los ojos pegados a la carpeta.

—Ahora mismo no le vamos a pedir que nos dé el nombre de esa persona, aunque quiero dejarle perfectamente claro que puede llegar a ser necesario que lo sepamos, más adelante, y que también estamos obligados, por nuestro código profesional, a mantener el secreto, así que no hace falta que se preocupe si llega ese momento. Mientras tanto, si pudiera decirnos cómo se tropezó con esa historia, a menos que el protagonista sea alguien a quien conozca de siempre…

—No, no. Nada de eso. De hecho, es muy simple. Hice de voluntario, hace años, y formaba parte del personal de una línea telefónica  que ayuda y aconseja a gente que piense en suicidarse, o que tenga problemas de salud mental en general. Un hombre joven me llamó y me contó su historia. Fue unos días antes de que se alistara y había tocado fondo. Charlamos un rato y accedió a volverme a llamar al cabo de unos días. Cuando me llamó de nuevo se había alistado y estaba a punto de ir al campo de entrenamiento. Me siguió llamando cuando pudo e incluso me llamó cuando lo enviaron a Iraq. Cuando volvió quedamos en vernos, y para entonces yo había decidido que su historia merecía ser contada, aunque fuera en forma novelada. Cuando se lo sugería él accedió, a condición de que él lo leería antes y yo cambiaría los detalles para proteger su privacidad y ocultar su identidad. Y eso fue lo que hicimos.

Solo levantó los ojos para mirar al Sr. Wright cuando acabó de hablar. A Mary le sonó a ensayado, pero era probable que le hubieran preguntado lo mismo muchas veces.

El Sr. Wright miró a su alrededor, como si estuviese esperando más preguntas. Phil no se lo pensó dos veces:

—¿Siguen en contacto?

—¿Quiere decir con el David original? Una vez la novela fue publicada y empezó a atraer tanta atención decidimos que sería mejor no ponernos en contacto, para evitar que alguien pudieran conectarle con el libro.

—Me sorprende que no se presentara voluntariamente cuando se enteró de que estaba usted en dificultades —dijo Ryan.

A juzgar por la mirada fulminante que le lanzó, Ryan no iba a recibir una postal de navidad del escritor.

—No resulta tan sencillo que se entere de las noticias.

A Mary le sorprendió que nadie le preguntara por qué. O la información ya se sabía, o todos asumieron que algún otro iba a preguntarlo y el momento oportuno había pasado. Ryan estaba sentado al borde de su asiento, pero incluso él debió pensar que ya se había ganado la suficiente hostilidad del cliente por un día y lo dejó correr.

—Si no les importa, tengo una cita con mi agente a la hora de comer. Habíamos organizado un tour de presentaciones y firmas de libros y con todo esto tendremos que cambiar las fechas.

—Sí, por supuesto. Maggie, mi secretaria, le dará unas cuantas citas, empezando el lunes por la mañana. Tenemos que discutir mucha información. Y usted aún no ha conocido al Sr. Mayfield. Aunque es uno de los asociados más jóvenes del bufete, tiene mucha experiencia en este tipo de casos.

Mary miró a Phil que asintió ligeramente con la cabeza, indicándole que hablarían sobre ello en otro momento.

El autor se levantó y se inclinó levemente. La mujer que había estado tecleando en la esquina le acompañó fuera de la sala de reuniones. Una vez se hubo cerrado la puerta detrás de ellos, el Sr. Wright se aclaró la garganta.

—Phil, ¿podrías presentarnos a todos a tu amiga, por favor?

Phil se sonrojó y se puso en pie. Mary no pudo evitar pensar en el director regañando a un niño.

—Ésta es la doctora Mary Miller. Es psiquiatra. También es escritora, aunque de momento aún no ha publicado nada.

Todo el mundo saludó con la cabeza. Phil entonces le presentó a todos. Steve Burman le sonrió amablemente. La chica joven, Tania —no mencionó su apellido al presentarla—, estaba allí en prácticas de la universidad.

—Mi padre trabaja en el departamento de contabilidad y pensó que sería un proyecto interesante. Y el Sr. Wright accedió con mucha amabilidad.

—Y Maggie, mi secretaria, que acaba de salir con el Sr. Fenton. Así que ¿primeras impresiones?

—Es una buena historia—dijo Steve.

—¿De veras te lo parece? —preguntó Ryan—. Hay muchos agujeros en ella.

—Casi tan grandes como el del cráneo de la víctima —añadió Phil—. No sé cómo de grande o pesada era esa lámpara, pero para conseguir hacerle un agujero de ese tamaño, tiene que haberle golpeado con algo muy pesado y muchas veces. Y una vez el asaltante estaba inconsciente, ¿por qué seguir golpeándole?

—Quizás convendría echarle un vistazo a su salud mental. Es posible que el acoso lo llegara a estresar tanto que perdió el control —dijo Steve.

—¿Podríamos convencerla, querida doctora, de que nos asesorara en este asunto? Podría hacer una evaluación del estado mental del Sr. Fenton y decidir si hace falta que hagamos algo más. Me refiero a pruebas, técnicas de imagen, o algún otro experto al que pudiéramos consultar que nos pueda servir de ayuda cuando montemos la defensa —dijo el Sr. Wright, mirando intensamente a Mary.

—No me dio la impresión de que estuviera demasiado perturbado, pero las circunstancias actuales no son las mejores para juzgar. Siempre que pueda hacerlo durante mi visita, me encantaría poder ayudar.

El Sr. Wright le sonrió a Mary y se levantó, saludando a todos con la cabeza y dando por finalizada, oficialmente, la reunión.

Para celebrar que la publicación de la precuela está al caer, y también para celebrar el nuevo año, Una vez psiquiatra… está en promoción especial, a solo $0.99. Aquí os dejo los detalles.
Una vez psiquiatra... de Olga Núñez Miret Portada de Ernesto Valdés                                                             Una vez psiquiatra…  Portada de Ernesto Valdés

Una vez psiquiatra…

‘Una vez psiquiatra…’ es una colección de tres historias protagonizadas por Mary, una psiquiatra y escritora. Ella está empeñada en dedicarse totalmente a su carrera literaria pero las circunstancias y sus amigos parecen conspirar para arrastrarla de nuevo al mundo de la psiquiatría.

En ‘Carne de cañón’ Mary tiene que examinar a Cain un joven Afro-Americano acusado de  incitar un motín religioso cuando declaró que oía la voz de Dios y que Dios era negro. Puede que no esté loco, pero Mary está segura de que esconde algo.

En ‘Trabajo en equipo’ Mary se ve forzada a ofrecerle terapia a Justin, un policía que se siente culpable cuando su compañero, que era también como un padre para él, es asesinado durante una investigación rutinaria. Antes de que Mary consiga desenmarañarse del caso, el caso se vuelve muy personal.

En ‘Memoria’ Mary desparece después de un incidente con Phil, que está maníaco ya que no se ha tomado la medicación. Cuando la encuentran ella ha sido víctima de un terrible crimen, pero pronto descubren que tuvo más suerte de la que se pensaban.

El epílogo nos muestra a Mary durante el juicio de su raptor y vemos cómo ha cambiado su vida. ¿Conseguirá por fin dejar la psiquiatra, o una vez psiquiatra, siempre psiquiatra?

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#FREEChapter2 of my psychological thriller ‘Escaping Psychiatry. Beginnings’ #TuesdayBookBlog

Hi all:

As I promised last week, here is chapter 2 of the prequel to Escaping Psychiatry. Escaping Psychiatry Beginnings.

Escaping Psychiatry. Beginnings by Olga Núñez Miret. Cover by Ernesto Valdés
Escaping Psychiatry. Beginnings by Olga Núñez Miret. Cover by Ernesto Valdés

2.     The Firm

“Mary! Here you are!”

Phil hugged her and slapped her on the back. He looked well. Dressed casually, well, what passed for casually in Phil’s books, perfectly ironed chinos, Italian black leather shoes, a polo shirt, and impeccably cut and combed hair, and with a huge smile on his face. He definitely had something planned.

“You look like the personification of a WASP on his day off,” Mary said.

He chuckled. “Now, now. I’m wearing full length trousers. No tweed or golfing attire. And in my heart of hearts I’m a small town boy.”

“If you say so.”

He grabbed Mary’s arm by the elbow and picking up the suitcase she had deposited on the floor, guided her inside. “Come in, come in, have a look. You can drop your things in your room, here, and then we’ll have breakfast.”

“I had a drink on the train.”

“But I haven’t!”

Mary had a quick look at the apartment while Phil set the table. Tall ceilings, huge windows and an air of quiet elegance. A bit old-fashioned, but not pretentious.

“What do you think?”

“It’s a nice building and a quiet street, especially for Manhattan.”

“The rent is high, but I prefer it to one of those slick new apartments with no personality or charm.”

They munched on the toast, quietly. Finally Mary asked, “But how do you find the firm? I know you had misgivings. You thought it would be good for your career, but didn’t necessarily like their ethics.”

“I still don’t, although I keep quiet about it. Don’t ask, don’t tell, kind of situation. But they do have some of the best lawyers and I’ve learned a lot already. And there’s plenty more to come, I’m sure.”

“Are you thinking about effecting change from the inside?” Mary asked.

Phil didn’t look up from his plate, and kept playing with the marmalade and the butter, making patterns with his knife. “I don’t have a master plan as yet. So far I haven’t seen them do anything too questionable, although yes, they have a preference for taking cases that attract plenty of attention and are likely to be on the newspapers and TV. Hey, there’s nothing wrong with free publicity.”

Mary put her right hand on his, and managed to make him stop playing with his food and look up.

“Uh?”

“Don’t tell me you’re thinking of defecting to the dark side?”

He laughed, although his laughter sounded flat and not genuine. “Let’s not get melodramatic. I think the Force is still with me. They are committed to taking up a percentage of pro-bono cases, and I’ve volunteered. Sometimes one has to compromise. Even the devil can be a good ally if the cause is worth it.”

“Be careful. I fear for your soul.”

As he opened his mouth to reply, his mobile phone rang. Mary didn’t have one and didn’t want one. The thought of somebody being able to get hold of her anywhere and in any circumstances made her quite nervous. She hated being on-call, because you could never be completely at peace and you could be summoned at any time, and she felt that having one of those contraptions would be the equivalent of being forever on call. But Phil loved his gadgets, like most men she knew. And she also suspected it was a status thing. Although, thinking about it, it was probably one of his firm’s requirements.

“Yes. Of course I’m interested in being there when we talk to the client.” Phil put his hand on what must have been the microphone and made a gesture with his head, towards the phone. “It’s about that case I was telling you about. The writer,” he whispered.

Mary nodded. So far, she only knew the case involved a writer in some fashion or other but nothing else. He was doing a good job of building up the suspense.

“Yes. Sure. I’ll be there, Mr Wright. Oh, my friend… yes, the psychiatrist.” Silence. “Yes, of course I’ll ask her. I don’t think it’ll be a problem, if you’re sure the client will be OK with it.” He listened again and then laughed. “See you in half an hour. And thanks!”

“Was that your boss?”

“Yes. Percy Wright. Of the Wrights of Virginia. He doesn’t do much in the firm anymore, only picks up some case he’s interested in, occasionally, but he leaves all the groundwork to other lawyers and he just pokes his nose wherever he fancies. For some reason he’s quite intrigued by this case.”

“I guess he said I could go. But what did he say that made you laugh?”

“Oh, when I mentioned that I thought you’d be happy to come, of course if the client was OK with it, he said the client would be OK with whatever we told him. That he knew we were his best chance and he’d have to earn it. And he’d be grateful.”

“Oh.”

“Sorry for assuming you’d want to come…”

“Of course. I wouldn’t miss it. Now, I’m not sure if I’m more interested in the case or in your boss and the firm.”

“Well, Mr Wright always says that there might be some intrinsic quality attached to good and evil, but the justice system is a completely arbitrary set of rules and which side we are in is at best an accident and at worst just pure bad luck. So perhaps there isn’t much difference.”

Mary wondered if her friend believed what he’d just said or it was a philosophical position. The Phil she knew had always been very convinced of what was wrong and what was right. Jokes apart, she was slightly worried.

They left the apartment and hailed a taxi.

The offices of the firm where Phil worked (Wright and Partners, Attorneys at Law) overlooked Central Park. They occupied a whole storey in a slick commercial building, all glass and shiny surfaces. It was slightly cloudy but Mary imagined that on a sunny day it must have glistened and glowed like a diamond.

While they were in the lobby, waiting for the elevator, Mary said, “How peculiar! I would have thought that somebody like your boss would have an office in an old building, full of the weight of history and following tradition. But no. It couldn’t be a more modern and neutral place if he’d designed it intentionally.”

“I think that he wants to make sure everything is impersonal and can be replaced. Apart from himself, of course. And the same goes for the firm’s name.”

“Don’t the partners query the fact that their names are not on top of the door, so to speak?” Mary asked Phil.

He turned to look at her with a lopsided smile. “Like Mr Wright said about the client, they are OK with whatever he says. And they’re grateful. In my opinion it all boils down to his insistence on not leaving the slightest option open for anybody else to make a claim. The partners might come and go, but there’s only one Mr Wright.”

They reached the top floor of the building and stepped out. As soon as they crossed the massive glass doors, a young thin man who had been pacing up and down, rushed towards them. “Oh, you’re here, Phil. Mr Wright didn’t want to make the client wait too long. You know he likes to strike when the iron is hot, as he says.”

“We came as soon as we could. Traffic was quite heavy. This is my friend, Mary Miller. She’s a psychiatrist. We met at college. This is Ryan Spencer. One of the lawyers here. And aspiring partner.”

Ryan wore black thick-rimmed glasses that made him look child-like, and a beautifully cut suit that looked loose on him. Not as if it was the wrong size, but as if he’d lost weight. He didn’t look sickly, though, only anxious.

“Some days I’d be quite happy if I was just left to do my work in peace, but that’s very unlikely. Pleasure to meet you.”

He extended his arm and bowed slightly as he shook her hand. “And now, let’s go in. Mr Wright said that he didn’t want to formally introduce you, Mary, can I call you Mary?, at least not for the time being. He just wants the client, Mr Fenton, to think that you’re part of the team. No details.”

She nodded. She wasn’t expecting any long term involvement and that would make life easier. No need to overcomplicate matters. Also, people’s reactions on being told that she was a psychiatrist had always been a mystery to her. Some people would take the opportunity to try and get an impromptu consultation, right there and then. Others would retreat, as if they feared that she’d discover their most intimate thoughts and secrets only by looking at them. But Mary had no superpowers, and although at times she might have her suspicions and be able to come up with an educated guess as to what people were thinking, especially people she knew, unless the person talked to her, it was an almost impossible task. There were also the people who treated it as if it were a joke, or a funny anecdote, and asked her if she was going to ‘analyse’ them. Surely if someone asked her that, there would be little need for analysis. And she’d never been an expert in psychoanalysis. Or keen on the idea.

The three entered what looked like a meeting room, trying to be as inconspicuous as possible. There was a middle aged woman, dressed in a blue suit, sitting with a laptop in front of her, in the farthest corner from the door. There was a very attractive young girl, blonde, with honey-coloured eyes and wearing a polka dot dress, sitting close to the door. She had a small notebook and a pen and seemed poised to not miss a single word. Next to her was a man, older than Phil and Ryan, probably early forties, impeccably dressed in a navy blue suit, whose greying hair was a bit longer than the standard of the business seemed to impose. Perhaps he had a streak of rebellion in him. Sitting at the centre of the oval-shaped table, was Mr Wright. Although Mary had never met him, once she saw the man sitting there, she had no doubt.

Mr Percy Wright’s appearance was rather peculiar. He was dressed as if he was in the country house he surely had, in tweed, wearing a jacket with brown elbow patches, and his face, with a protruding jaw and a broken nose, seemed more appropriate for a price fighter than for a top layer. On closer look, his green eyes were inquisitive and exuded authority, and his hands were perfectly manicured. Mary wasn’t sure if the man was a genuine puzzle or he had put a lot of thought into wrong-footing his opponents and collaborators alike. Phil’s boss turned towards the door when they entered and nodded curtly. Phil, his hand behind his back, gestured for her to follow him.

When they sat, on the same side as Mr Wright, she was finally able to see ‘the client’. He looked younger than she had imagined, mid-thirties, and was the only one dressed casually, in jeans and a black T-shirt, that she wondered if it was his uniform perhaps, like some very successful people were said to do (always wear similar clothes to be more productive and avoid getting bogged down making inconsequential choices). His eyes were small, so much so that Mary couldn’t see them well enough to decide what colour they were. Nothing too striking. He was slim, but his hands looked skeletal, and she hoped they would not be expected to shake hands with him. The thought that she might feel the bones made her cringe.

“Are we all here, then?” asked Mr Wright. They all nodded. He stared around the table, to make sure he had everybody’s attention, and nodded at his secretary. “Good. We can start, then. For those of you who haven’t met him yet, this is Oliver Fenton, the famous author. Steve, give us the main details of the case.”

Steve, the older man of undefinable age, started talking. “Mr Fenton is accused of aggravated assault, although it could become attempted murder —it depends on the DA and how things evolve—, on the person of a Miles Green. Mr Fenton describes what amounts to serious harassment on the part of Mr Green, who had been pestering his agent, and later him personally, sending letters, making phone calls, and in general making a nuisance of himself, for months. On the day of the incident, Friday the 23rd of April, as Mr Fenton was on his way out of his apartment building in 5th Avenue, Mr Green appeared from behind the reception desk, and attacked Mr Fenton, threatening him and trying to choke him. Mr Fenton managed to overcome his attacker and restrain him onto the floor. As he resisted and tried to attack him again, Mr Fenton hit him on the head with a heavy brass lamp. Very shortly after, it seems, a couple who also lived there arrived, stopped Mr Fenton and called an ambulance and the police. Mr Green was already unconscious then. He hasn’t recovered since and remains in hospital in intensive care.”

That had been around six weeks ago.

“What did you mean when you said that the couple ‘stopped’ Mr Fenton?” Phil asked.

“He was still hitting him with the lamp when the neighbours walked in.”

“Do we have any pictures of the victim?” Phil asked, again.

Steve looked at Mr Wright, who nodded, and Steve passed a folder to Phil. He looked at the contents for a few seconds and then passed it to Mary. She thought she shouldn’t look at them, but realised it would seem weird to the client, and quickly looked over the pictures. She doubted she’d ever be able to recognise Mr Green based on those pictures. His face was so swollen and bruised that it was difficult to make out the slits of the eyes. The bridge of his nose was flattened out, and it looked as if both cheekbones were fractured. The next picture showed a ragged hole in the back of the head, a few inches from the nape of the neck. The impact had been so hard that the skull had caved in.

She passed the file to Ryan, who shook his head, indicating that he’d already seen the contents, and stood up, taking the file back to Steve.

“Any word from Mr Green’s doctors?” Mr Wright asked.

Steve cleared his throat and said, “They have no idea if he’ll make it. They had hoped that with steroids the swelling of the brain would go down and things might improve, but so far that’s not the case. His family have asked that they do some further tests. They seem determined to pull the plug if they can find no evidence of brainwaves.”

As Mary was about to say something, Phil grabbed her arm tightly and she kept quiet. He asked, “What family are we talking about?”

Steve sighed.

“He was, is, I mean, married and they have twins, a boy and a girl, 18 months old. They were separated, and had not lived together for six months prior to the incident.”

“He blames me for the separation. The victim, I mean.” Oliver Fenton had spoken. Although the volume was low, there was steel in his voice and his words resonated around the room. No remorse, no sadness.

They were all looking at the client. Rather than being intimidated by having all eyes on him, Mary thought he seemed to puff up and grow taller, as if he enjoyed public attention.

“Yes, he kept following me everywhere, writing, phoning, turning up at events, insisting that I’d taken everything from him and I was a criminal.”

“How?” Phil asked. “Did you know him? Did you have an affair with his wife? Was that the reason for the separation?”

Mr Fenton shook his head. Mary noticed how his neck was reddening. “I’ve never met the woman. Or him before all this. He was mad. Who knows why somebody as crazy as him does anything?”

“Even when people are ‘mad’, they usually do things for a reason, although perhaps it’s a reason that only fits in with their delusional view of the world. Do you have any idea about what he thought you had done to destroy his life?” Mary asked ignoring Phil’s kick under the table.

“He insists that I’ve written about him in my book. He told everybody that he was the person my main character, David Collins, was based on, and he kept insisting that due to that people were pestering him. It seems that the guy who had abused him had turned up, convinced that he had sold the story, and had threatened his family, and Green had been the victim of all kinds of humiliations.”

“Was it true?” Phil asked, looking at me intently, before turning to the client.

“No, of course not! Yes, I’ve based the book on the story of a person I know, but I’d never met that Miles Green guy before. And I’ve changed the details. Nobody would be able to recognise the individual by just reading my novel. I made sure of that.”

Mr Wright cleared his throat, noisily. It seemed his time to talk had come. He leaned forward and looked at the client intently. Mr Fenton’s face grew paler, but he returned the look.

“So, Mr Fenton… You’re telling us that Mr Green was making a nuisance of himself and following you everywhere, accusing you of all kinds of things and threatening you. Didn’t you think of going to the police?”

“Of course I did! You can ask my agent, Mike Spinner. I called them and we even went to the station to make a statement. They agreed to give him a warning but said that unless he actually tried to do something violent, there wasn’t much they could do. They suggested that perhaps the easiest thing to do would be to reveal who the real person behind the character in the novel was. That way he’d leave me alone and move on to something else. Can you imagine?! Reveal my sources!” Two red marks had appeared on his cheeks and seemed to be spreading and his eyes were bulging with anger. Mary saw now that they were grey.

“Well, you’re not a journalist…” Ryan said.

Mr Fenton jumped from his chair, but Mr Wright raised his hand and waved at him, getting him to sit down again.

“Don’t get excited, Mr Fenton. I guess what Mr Spencer, our young friend here, meant, was that you’re not sworn to secrecy and it’s not a professional obligation. Although I understand your wish to protect your sources. But, I wonder if you could enlighten us and give us some background, as I suspect not everybody here will have read your story, no matter how popular. We tend to have our heads buried in other types of books and papers, so you’ll have to forgive us for our ignorance. If you could be so good as to tell us, what your novel is about, when it came out, etc. We don’t need too many details, but just enough to help us understand the circumstances of the affair.”

Mr Fenton kept looking sideways at Ryan while he talked. “My novel, The Darkest Night, is the story of David Collins, a man who is brought up in a Catholic family, subjected to sexual abuse by one of the priests at the religious school where he studies, and later by a male neighbour, who is also a friend of his father. When he tells his family, they do not believe him, and he ends up on the streets when he is only fifteen. His life is very difficult. He lives on the streets for a while, and survives as best he can until he is literally pushed into an Army recruitment office and decides it must be fate and enlists. And life changes completely for him. He fights for this country and becomes an upstanding citizen.”

“I see. And you say it’s based on a true story,” Mr Wright added, opening the file and seemingly checking something.

“Yes.” The writer’s eyes were fixed on the file.

“At this moment in time we’re not going to ask you to give us the name of that person, although let me make it perfectly clear that it might become necessary that we know, later on, and that here we are obliged, by professional code, to keep the secret, so you don’t need to be worried about that. But in the meantime, if you could tell us how you came across the story, unless the protagonist is based on somebody you’ve always known.”

“No, no. Nothing like that. It’s quite simple, really. I volunteered, years back, and manned a telephone helpline for people thinking of committing suicide, or with mental health problems in general. A young guy phoned me and told me his story. This was a few days before he enlisted and he had hit rock bottom. We chatted for quite a while and he agreed to phone me again in a few days. When he phoned me again, he had enlisted and was ready to go into training. He kept in touch when he could and even phoned me when he got posted to Iraq. When he came back, we arranged to meet and by then I had decided his story should be told, although in novel form. When I suggested it, he agreed, on the understanding that he would read it and I’d make changes to protect his privacy and hide his identity. And that’s what we did.” He only raised his eyes to look at Mr Wright when he finished talking. To Mary’s ears it sounded rehearsed, but then he’d probably been asked the same question quite a few times.

Mr Wright looked around, as if inviting further questions. Phil didn’t hesitate, “Are you still in touch?”

“With the original David, you mean? Once the novel came out and it started to attract so much attention we decided it would be best not to be in contact, to prevent anybody from making the connection between him and the book.”

“I’m surprised he didn’t come forward when he heard you were in trouble,” Ryan said.

Judging by the look Mr Fenton shot at him, Ryan would not be on his Christmas-card list.

“He’s not that easy to reach.”

Mary was surprised that nobody asked him why. Either the information was already known, or they’d all assumed that somebody else would ask the question and now the moment had passed. Ryan was on the edge of his seat, but even he must have thought he’d attracted enough hostility from the client for one day and gave up.

“If it’s OK, I have to meet my agent for lunch. We had organised a book signing tour, and with all this we’ll have to reschedule.”

“Yes, of course. Maggie, my PA, will arrange a few appointments, starting on Monday morning. We have plenty of information to work through. And you haven’t met Mr Mayfield, yet. Although he’s the youngest of my partners in the firm, he has plenty of experience in similar cases.”

Mary looked at Phil and he shook his head slightly, as if to indicate that they’d talk about it later.

The author stood up and nodded briefly. The woman who had been typing in the corner accompanied him out of the meeting room. Once the door closed behind them, Mr Wright cleared his throat. “Phil, will you introduce your friend to all of us, please?”

Phil blushed and stood up. Mary couldn’t help thinking about a headmaster telling off a young kid.

“This is Dr Mary Miller. She’s a psychiatrist. She also writes, although she has not published anything yet.”

Everybody nodded in her direction. Then Phil proceeded to introduce everybody. Steve Burman smiled pleasantly. The young girl, Tania, no surname used in the introduction, was there on a placement from college.

“My Dad works in accounts and thought it would make for an interesting project. And Mr Wright kindly agreed.”

“And Maggie, my PA, who’s gone out with Mr Fenton. So, first impressions?”

“It’s a good story,” Steve said.

“Do you really think so?” Ryan asked. “There are lots of holes in it.”

“Nearly as big as the one in the victim’s skull,” Phil added. “I don’t know how big or heavy that lamp was, but to make a hole that size, he must have hit him with something very heavy and many times. Once the attacker was unconscious, why carry on?”

“Perhaps we’ll have to look at his mental state and mental health. Maybe the harassment became a bit too much for him and he lost control,” Steve said.

“Could we convince you, dear Dr, to consult on the matter? You could do an assessment of Mr Fenton’s mental state and see if there’s anything else we need to do. I mean any tests, imaging, or any other expert we could call that might be of use when putting together his defence,” Mr Wright said, looking intently at Mary.

“He didn’t strike me as particularly disturbed, but the current circumstances aren’t the best to make a judgement. As long as I can fit it in during my visit, I’d be happy to be of assistance.”

Mr Wright smiled at Mary and then stood up, nodding at everybody and officially ending the meeting.

 

As I told you last week, to prepare for the launch, Escaping Psychiatry is available for only $0.99. Here I leave you a reminder and some links:

 

Escaping Psychiatry cover by Ernesto Valdés
Escaping Psychiatry cover by Ernesto Valdés

Escaping Psychiatry

‘Escaping Psychiatry’ is a collection of three stories in the psychological thriller genre with the same protagonist, Mary, a psychiatrist and writer. She is trying to develop her literary career but circumstances and friends conspire to keep dragging her back to psychiatry.

In ‘Cannon Fodder’ Mary has to assess Cain, an African-American man accused of inciting a religious riot when he claimed that he could hear God and God was black. He might not be mad, but Mary is sure he’s hiding something.

‘Teamwork’ sees Mary hoodwinked into offering therapy to Justin, a policeman feeling guilty after his partner and ersatz father was killed on-duty. Before Mary can extricate herself from the case, things get personal.

In ‘Memory’ Mary goes missing after an incident with Phil, who is manic as he hasn’t been taking his medication. When she is found, she has been the victim of a horrific crime, but they soon discover she was luckier than they had realised.

The epilogue revisits Mary at the point of the trial of her abductor and sees what changes have taken place in her life. Will she finally manage to Escape Psychiatry?

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Thanks so much for reading and you know… Like, share, comment and of course CLICK!

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Novedades literarias

#Novedadesliterarias. Tu doble y yo de Lidia Herbada(@lidiaherbada ) y El pacto de Blanca Miosi(@BlancaMiosi). Mujeres que no se olvidan fácilmente

Hola a todos:

Como sabéis, los viernes os traigo nuevos autores y libros. Hoy tengo el placer de traeros a dos autoras que son asiduas a mi blog y que tienen novedades muy interesantes.

Primero:

Tu doble y yo de Lidia Herbada

Tu doble y yo de Lida Herbada
Tu doble y yo de Lidia Herbada

OFERTA NAVIDAD.
¿Qué estarías dispuesto a hacer para conseguir olvidar tu gran amor?

Me llamo Rocco, un tipo corriente que se enamoró de la mujer menos corriente del mundo. Un día me desperté y ella ya se había largado con una estrella del cine indio. Así que hui a Nueva York para empezar una nueva vida. Esta es la historia de mi intento de olvidar a Pam. ¡Pam, me mataste con tu nombre!

http://www.amazon.com/dp/B019BBQI18/

http://www.amazon.es/dp/B019BBQI18/

http://www.amazon.mx/dp/B019BBQI18/

Y no os olvidéis de visitar su página de autora para estar al día

http://www.amazon.co.uk/Lidia-Herbada/e/B00C7POEO4/

Y una escritora a las que todos conocéis:

El pacto de Blanca Miosi

El pacto de Blanca Miosi

Un pacto puede ser con Dios o con el diablo. En el caso de Margaret ella no lo sabrá hasta el final. O tal vez lo que ocurrió en su vida no sea producto de un pacto sino de la conjunción de una serie de casualidades, como es la vida misma: la suma de eventos da un resultado que muchos prefieren llamar destino.
Margaret es una mujer fascinante, cuya belleza no solo radica en su exterior. Ella es desinhibida y toma la vida como viene. No se arrepiente de nada, y según ella no le debe nada a nadie. Acompáñenla a recorrer un extraño segmento de su vida.

http://relinks.me/B019YUI60M

Y por si todavía no seguís a esta fantástica autora en Amazon, aquí os dejo su página:

http://www.amazon.co.uk/Blanca-Miosi/e/B005C7603C/

Muchas gracias a Lidia Herbada y a Blanca Miosi por sus nuevos libros, gracias a vosotros por leer, y si os ha interesado, dadle al me gusta, comentad, compartid y haced CLIC!

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book promo

Offers and new books

Hi all:

As you know on Fridays I usually bring you  new books and/or writers. With the move and the holidays I haven’t been paying that much attention (I must confess) but I hope to catch up on new books and bring you some. Also, I’ve realised many of my posts didn’t move to this site, so I’ll be refreshing and bringing you  reminders and updates.

But, I thought I’d share something. As part of a promotion I participated in to welcome the new year, I’ve put some of my books on offer.

As Escaping Psychiatry. Beginnings should be ready soon, Escaping Psychiatry the three stories with writer/psychiatrist Mary Miller as protagonist, is now on offer for only $0.99.

Escaping Psychiatry
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‘Escaping Psychiatry’ is a collection of three stories in the psychological thriller genre with the same protagonist, Mary, a psychiatrist and writer. She is trying to develop her literary career but circumstances and friends conspire to keep dragging her back to psychiatry.

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In case you’re feeling romantic….

I Love Your Cupcakes
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Dulce, Adelfa and Storm, the protagonists of I Love Your Cupcakes are business partners, friends and share some “interesting” family connections. All the men Dulce meets only want to talk about her cakes and she’s tired of it. Her friend Adelfa, although she’s a Chemistry Professor, can’t manage to find the recipe for the perfect relationship. And Storm, the third of the partners of their bakery/coffee shop/bookshop/art gallery and ex-fire station, is an artist who is not a master in the art of love. How could they imagine that at the studio of the contest “Do You Have What it Takes to Be the Next Baking Star?” they’d find sexual harassment, cheats, fights and also love? Recipes included (only for cakes, not love!)

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And my most recent, the full Angelic Business Collection:

Angelic Business YA Paranormal Trilogy in one volume
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Angelic Business. The Full Trilogy

The Angelic Business trilogy tells the story of Pink, a 17 years old girl whose ordinary life gets suddenly invaded by demons and angels telling her she is ‘the elected’ and has the future of humanity, and of Heaven and Hell, in her hands. Or perhaps she isn’t. It depends on whom she believes. Weird things start happening all around her, and her friends and family become possible victims of these paranormal beings. Is Pink the true ‘elected’? And if she is, what will she do about it?

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Thanks very much for reading. If you know anybody who might be interested, please pass the links on. And if you read them and love them, tell others why by leaving a review. Ah, and don’t forget that the first book in my YA trilogy Angelic Business is FREE! 

Ah, and if  you want to be kept informed, don’t forget to sign for my newsletter:

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